3 de octubre de 2026
ESCENARIO
RIGI y Vaca Muerta: la cuenta que Neuquén proyecta para 2030
El Gobierno provincial estima que resignará unos US$8,1 millones en coparticipación hasta 2030 por los beneficios impositivos del régimen, pero proyecta mayores recursos por la expansión del yacimiento de shale

Neuquén empezó a incorporar el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en sus proyecciones fiscales de los próximos años. Según los cálculos expuestos por el gobernador Rolando Figueroa, la provincia resignaría alrededor de US$8,1 millones acumulados hasta 2030 por la reducción de la carga tributaria, mientras que el crecimiento de la actividad hidrocarburífera podría generar ingresos adicionales superiores a los US$2400 millones.
La estimación fue presentada por Figueroa durante su informe de gestión y forma parte de la planificación económica de la provincia hacia 2030. El planteo oficial parte de un efecto inicial negativo sobre los recursos coparticipables, pero considera que la expansión de la producción de petróleo y gas terminará compensando ampliamente esa merma.
El cálculo está vinculado con la reducción de 10 puntos porcentuales en el impuesto a las Ganancias prevista por el RIGI para los proyectos alcanzados. Al tratarse de un tributo coparticipable, una menor recaudación nacional también reduce la porción que reciben las provincias. Para Neuquén, Figueroa calculó ese costo en unos US$8,1 millones acumulados hasta 2030.
La contrapartida, según la proyección oficial, estaría en el aumento de la producción y en los recursos que la provincia percibe por regalías, impuestos y otros mecanismos vinculados con la actividad hidrocarburífera. El impacto comenzaría a hacerse más visible desde 2027 y crecería durante los años siguientes, en paralelo con la puesta en marcha y expansión de proyectos incorporados al régimen.
El Gobierno neuquino viene vinculando esa estrategia con la necesidad de acelerar el desarrollo de Vaca Muerta y mejorar la competitividad del gas producido en la formación. Figueroa sostuvo que el menor costo tributario puede facilitar la llegada de inversiones destinadas al desarrollo del gas y su eventual colocación en mercados internacionales, particularmente a través del Gas Natural Licuado (GNL).
La provincia ya tiene varios proyectos de gran escala vinculados al RIGI. Entre ellos aparece el desarrollo de Los Toldos II Este, operado por Tecpetrol junto con Gas y Petróleo del Neuquén (GyP), que prevé una inversión inicial de US$2.400 millones y una producción objetivo de 70.000 barriles diarios. GyP participa con el 10% del proyecto.
En agosto, además, Figueroa había señalado que los primeros tres proyectos incorporados al régimen implicaban para Neuquén una proyección de ingresos superior a US$1.800 millones hasta 2030, considerando regalías, impuestos, coparticipación y la participación de GyP. Ese cálculo permite dimensionar que la estimación difundida ahora forma parte de una cartera de proyectos que la Provincia espera ampliar en los próximos años.
El destino de esos mayores recursos aparece ligado a otro de los objetivos de la gestión provincial: financiar la infraestructura que demanda el crecimiento de Vaca Muerta. Rutas, energía, agua, saneamiento, viviendas, escuelas y hospitales forman parte de las necesidades que el Ejecutivo neuquino viene asociando con el aumento de la población y de la actividad económica.
Figueroa también vinculó el escenario de mayores ingresos con la situación financiera provincial. La expectativa oficial es que una expansión de los recursos permita mejorar la relación entre deuda e ingresos y alcanzar un resultado fiscal que otorgue mayor margen de maniobra hacia el final de la década. Entre las alternativas planteadas por el gobernador aparece utilizar ese excedente para cancelar deuda o conservar parte del financiamiento y destinar recursos a inversiones de largo plazo.
La discusión sobre el RIGI, de esta manera, no queda limitada al volumen de inversiones privadas que puede movilizar el régimen. Para Neuquén, el cálculo también involucra cuánto dinero podría terminar llegando a las arcas provinciales una vez que los proyectos aumenten la producción. La cifra de referencia presentada por Figueroa es un costo fiscal acumulado de US$8,1 millones frente a una proyección de más de US$240 millones de ingresos adicionales hacia 2030.
El resultado dependerá, en última instancia, de que las inversiones previstas se ejecuten, alcancen los niveles de producción proyectados y puedan sostenerse las condiciones de comercialización del petróleo y el gas. Por ahora, se trata de una estimación oficial sobre el impacto futuro del régimen y no de recursos ya incorporados al presupuesto provincial.