SANTA CRUZ
04/08
La llegada de turistas en julio da esperanza al sector que sueña con la reactivación definitiva
Unos 11.394 turistas visitaron la provincia. El destino más elegido fue el Calafate y el mayor flujo de turismo fue interno. A lo lejos, asoma Buenos Aires como la que más turistas aportó a la provincia, que de a poco empieza a reactivar su economía

En medio de la temporada invernal, el turismo santacruceño empieza a respirar nuevamente. Sin estar holgados, al menos el cinturón ya no ajusta en la garganta y las autoridades provinciales empiezan a celebrar la reactivación económica. 

Lejos de lo que parecía, al menos unas 11.394 personas recorrieron la provincia durante julio de este año, lo que movió la aguja considerablemente y significó un repunte de la actividad en plena pandemia. La mayoría de las visitas provinieron de la propia Santa Cruz y de Buenos Aires. El destino más elegido: Calafate. 

Los números surgen del Observatorio Económico del Turismo (OET) y según las autoridades provinciales se desprenden de, por un lado la llegada de las vacaciones de invierno, y por el otro, de las políticas públicas tomadas en conjunto con el Gobierno Nacional. 

Sin embargo, pese a que el movimiento es ampliamente superior al de meses anteriores, la realidad es que un  61,6%  se debe al turismo interno. Mientras que tan solo un 18,3% llegó desde Buenos Aires; un 9,9% de CABA; un 2,0% de Santa Fe; un 1,9% de Córdoba; un 1,8% viajó desde Chubut; y el 6,8% restante de otras provincias argentinas.

De estos turistas, una gran mayoría-el 65,4%- eligió Calafate, un 7,2% Los Antiguos. Siguen Río Gallegos con 6,5%; El Chaltén con un 5,5%; Río Turbio con 5,1%; Caleta Olivia con 3,8%; y el 6,7% recorrió el resto del territorio provincial.

La cantidad de días y noches en el lugar fue acorde a la realidad económica actual del país con un promedio que oscila entre las 2 y 4 noches. Mientras que los hoteles más elegidos fueron los de 4 y 5 estrellas, mientras que un 20,6% se hospedó en Apart, Cabañas y departamentos; un 12,3% en hoteles de 1-3*; un 10,7% en hosterías; y el resto en albergues y residenciales turísticos.

Aunque no se trata de números exorbitantes, si resultan un aliciente a la difícil situación que vive el turismo en el país. De mínima, desde el sector podrán estirar un poco más la billetera durante los meses que quedan al verano, donde esperarán, una vez más, que todo vuelva a la normalidad.