El doble terremoto que sacudió Venezuela en junio pasado pone en riesgo la continuidad educativa de 18.727 estudiantes.
La organización advirtió que 31 de sus centros presentan daños estructurales graves y necesitan reparación urgente antes del inicio del período académico, previsto para septiembre.
Aunque las edificaciones no colapsaron, los daños son considerables. Para recuperar los primeros 14 centros se requieren 1,25 millones de dólares, por lo que se lanzó un llamado a la comunidad internacional en busca de donaciones.
La catástrofe dejó un saldo de 6.125 muertos y más de 16.700 heridos en todo el país. El Banco Mundial estima que los daños materiales totales alcanzan los 19.600 millones de dólares.
Dentro de la comunidad educativa confirmó la muerte de una docente y 31 alumnos; 30 de ellos pertenecían a la escuela Simón Bolívar de Caraballeda, en La Guaira, una de las zonas más devastadas. Además, 715 estudiantes y 288 trabajadores de la organización quedaron sin techo. En total, cerca de 18 mil personas perdieron sus viviendas a causa de los sismos.
Las familias afectadas enfrentan secuelas emocionales como miedo y ansiedad. La organización evalúa opciones como clases semipresenciales o la reubicación de alumnos en otras instituciones, además de fortalecer el apoyo psicoemocional y la formación en gestión de riesgos.
También se prevé restablecer servicios de saneamiento e higiene, y ofrecer becas para evitar la deserción escolar.
El inicio del ciclo lectivo en septiembre dependerá de la respuesta de los donantes para la reconstrucción de la infraestructura escolar.