Las dos caras de la nieve en el sur: una imagen de cuento con grandes complicaciones
Las intensas nevadas que cubren la Cordillera patagónica ofrecen paisajes únicos y impulsan el turismo de invierno en Bariloche, Villa La Angostura y San Martín de los Andes. Al mismo tiempo, generan cancelaciones de vuelos, rutas cortadas, camiones varados, suspensión de clases y complicaciones en la vida cotidiana
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Las intensas nevadas que cubren la Cordillera de los Andes en Río Negro, Neuquén y otras provincias del sur argentino ofrecen, una vez más, un paisaje de cuento de hadas. Al mismo tiempo, generan serias dificultades para el transporte, el turismo, los vuelos y la vida diaria de miles de personas.
Cuando la nieve cae con intensidad, la Patagonia se transforma. Los lagos, bosques de lengas y coihues, y las montañas de Bariloche, Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Esquel y Caviahue se tiñen de blanco puro.
Las postales del Cerro Catedral, el Chapelco o La Hoya se vuelven irresistibles: pistas cubiertas, bosques nevados y un silencio mágico que atrae a fotógrafos, esquiadores y familias. Este invierno la nieve impulsó el turismo. Bariloche registró ocupaciones cercanas al 85-90 % durante las vacaciones de invierno, mientras destinos como Villa Pehuenia, Caviahue y San Martín de los Andes superaron el 60-85 %.
La temporada se vive con fuerza: esquí, snowboard, paseos en trineo, caminatas con raquetas de nieve y la tradicional Fiesta Nacional de la Nieve (programada para mediados de agosto). Los centros invernales reciben cientos de miles de visitantes que buscan exactamente esto: la magia del invierno patagónico.
Para muchos, las nevadas son el principal atractivo. Turistas nacionales y extranjeros (especialmente brasileños) llegan buscando la experiencia de la nieve, la gastronomía de montaña y los paisajes que solo el invierno ofrece.
Sin embargo, el temporal de nieve trae complicaciones para vuelos, turismo, rutas y vida cotidiana. La misma nieve que enamora genera caos. Los aeropuertos de Bariloche, San Martín de los Andes y otros puntos de la región sufren demoras, cancelaciones y desvíos por visibilidad reducida, nieve en pistas y viento. Algunos vuelos han tenido que regresar a Buenos Aires o aterrizar en aeropuertos alternativos después de horas de espera, dejando a pasajeros varados.
Aunque la nieve atrae visitantes, las nevadas intensas también complican el acceso. Rutas cortadas o con portación obligatoria de cadenas, pasos fronterizos cerrados (Cardenal Samoré y Pino Hachado) y dificultades para llegar a los centros de esquí generan cancelaciones de reservas, demoras en traslados y frustración entre los turistas que no pueden disfrutar plenamente de las pistas o excursiones.
Vialidad Nacional mantiene cortes totales o restricciones en tramos clave de la Ruta Nacional 40, 22, 231 y 242. La acumulación de nieve y hielo, el viento blanco y las bajas temperaturas obligan a circular con extrema precaución. Más de mil camiones permanecen varados en distintos puntos de Neuquén por el cierre de los pasos internacionales hacia Chile.
En varias localidades de la cordillera y la meseta se suspendieron clases en distintos turnos y distritos escolares por el estado de los caminos y las condiciones climáticas. Familias enfrentan dificultades para trasladarse, cortes de energía en algunos sectores y demoras en el abastecimiento de productos básicos.
El frío intenso y el riesgo de hielo en las calzadas obligan a extremar precauciones, especialmente de noche.
Las autoridades reiteran la recomendación de evitar viajes no esenciales, portar cadenas, consultar los partes oficiales de Vialidad y seguir las alertas del Servicio Meteorológico Nacional. Mientras la nieve sigue cayendo, el sur vive esta dualidad: un paisaje que enamora al mundo y una realidad que pone a prueba la logística, la paciencia y la resiliencia de quienes habitan y visitan la región.