24 de agosto de 2026
CHUBUT
La UCR se pone picante: el oficialismo negocia contrarreloj para imponer a Merino
La conducción del radicalismo llega al plenario del 29 de agosto en Esquel con dudas sobre si le alcanzan los números para imponer a Gerardo Merino. La aparición de Sergio Guajardo y el cambio de sede abrieron una interna que ya no es un trámite

El radicalismo chubutense llega al sábado 29 de agosto con una interna abierta y un interrogante que concentra toda la atención: si el oficialismo partidario tiene o no los votos suficientes para consagrar al intendente de Trelew, Gerardo Merino, como nuevo presidente del Comité Provincia.
Todo parecía encaminado. Merino contaba con el respaldo de la conducción que encabeza el vicegobernador Gustavo Menna y con el aval explícito del gobernador Ignacio Torres. Sin embargo, la aparición de Sergio Guajardo como candidato del interior terminó de romper el esquema de transición ordenada.
La primera señal de debilidad del oficialismo se dio el lunes 17 de agosto. Ese día, en una reunión del Comité Provincia, el sector del interior impuso por 12 a 11 que el plenario se realice en Esquel y no en Trelew. El cambio de sede no fue un detalle menor: le quitó la localía a Merino y fortaleció a los comités cordilleranos.
Días antes, el clima interno ya venía caliente. En el grupo de WhatsApp de las autoridades partidarias, varios integrantes de la mesa y vocales insistían con el llamado a plenario. Diecisiete de ellos tenían lista una carta para exigir la convocatoria. Menna se anticipó y llamó a una reunión por Zoom, pero el resultado de esa reunión terminó beneficiando a quienes cuestionaban el rumbo.
Ahora el escenario es de poroteo minuto a minuto. Serán 66 los convencionales que el sábado en Esquel deberán elegir la nueva conducción. Guajardo afirma que “tiene los números”. Desde el oficialismo reconocen que la cuenta está más ajustada de lo previsto y que ya no es un trámite.
La disputa no es solo por un cargo. Detrás está la discusión sobre el grado de autonomía del radicalismo respecto del gobierno de Torres y el reclamo de los comités del interior de dejar de ser “el vagón de cola” de las alianzas.