Las historias familiares de los famosos en Hollywood también dan para hablar. Además de las noticias por sus desempeños artísticos, muchos de ellos han atravesado y soportado situaciones de abuso por parte de su núcleo mediato.
Aaron Carter quedó asociado, con el tiempo, a la idea de que habría tenido un hijo con una hermana. El músico, que murió en 2022, tuvo una vida marcada por la fama temprana, los problemas legales y una relación siempre expuesta con sus hermanos.
Kevin Bacon y Kyra Sedgwick representan el extremo opuesto. Se conocieron, se casaron y tuvieron dos hijos, Travis y Sosie. Años después, un programa de genealogía reveló que son primos lejanos.
Woody Allen y Soon-Yi Previn ocupan otro terreno. Allen estuvo muchos años con Mia Farrow. Soon-Yi era hija adoptiva de Farrow. La relación entre el cineasta y la joven estalló en los años noventa y partió en dos la mirada pública sobre Allen. Después se casaron. Tienen dos hijas, Bechet y Manzie, ambas adoptadas. Lo que sí existe es un conflicto familiar de enorme carga simbólica: la diferencia de edad, el rol de Allen en el entorno de Farrow y el debate ético que nunca se apagó. Se puede discutir esa historia con dureza.
Mackenzie Phillips llevó el tema al terreno del testimonio. Hija de John Phillips, fundador de The Mamas and the Papas, escribió que mantuvo durante años una relación con su padre y que quedó embarazada. Según su relato, interrumpió ese embarazo. El libro partió a la familia.
Jerry Lee Lewis es el único de la lista cuyo escándalo quedó clavado en la crónica de su época. En 1957, en el pico de su carrera, se casó con Myra Gale Brown. Ella era su prima y tenía 13 años. La noticia, conocida durante una gira por Reino Unido, le costó conciertos, contratos y una caída brusca en Estados Unidos. Tuvieron hijos. Lewis siguió tocando durante décadas, reconstruyó su mito de pionero del rock and roll y nunca logró que esa boda dejara de ser la primera línea de su historia personal.