Un hidrogel con forma de apósito, desarrollado por la genetista argentina Mikele Amondarain, podría mejorar el tratamiento de heridas difíciles de curar. Contiene exosomas de células madre del cordón umbilical: se coloca sobre la lesión, se reabsorbe poco a poco y libera señales que estimulan la producción de colágeno y elastina.Está pensado sobre todo para adultos mayores y para personas con diabetes o insuficiencia venosa que padecen heridas crónicas. A diferencia de los apósitos habituales, no exige cambios frecuentes y reduce el dolor.El proyecto, premiado en el programa Deep-Tech para una longevidad inteligente, ya superó pruebas en laboratorio y en animales pequeños. Aún faltan ensayos en animales mayores y estudios preclínicos antes de probarlo en humanos. La misma plataforma podría adaptarse en el futuro a otros tejidos, como el neuronal o el cardíaco.
El dispositivo se coloca sobre la herida o el tejido lesionado y se reabsorbe gradualmente. Libera señales biológicas que estimulan la regeneración y devuelven al cuerpo la capacidad de cicatrizar mejor. Está pensado especialmente para adultos mayores, en quienes la producción de colágeno y elastina disminuye a partir de los 20-30 años, y para pacientes con diabetes o insuficiencia venosa que sufren heridas crónicas.A diferencia de los apósitos convencionales, no requiere cambios frecuentes y evita el dolor. El proyecto, premiado en el programa Deep-Tech para una longevidad inteligente, ya superó ensayos en laboratorio y en modelos animales pequeños.
Además, su plataforma podría adaptarse a otros tejidos.El parche regenerativo es un hidrogel de consistencia similar a la de un apósito que combina una matriz biológica reabsorbible con exosomas derivados de células madre del cordón umbilical. Se coloca sobre la herida, se reabsorbe gradualmente y libera señales biológicas que estimulan la producción de colágeno y elastina, devolviendo al tejido la capacidad de cicatrizar.Ya superó pruebas en cultivo celular y en modelos animales pequeños; restan ensayos en animales mayores y estudios preclínicos antes de llegar a humanos. La misma plataforma tecnológica podría adaptarse en el futuro a la regeneración de otros tejidos, como el neuronal o el cardíaco.