REGION
25/03
Partidos provinciales: en las legislativas corren de atrás
Las elecciones de medio término comienzan a colmar la agenda política en la Patagonia. Las expresiones provinciales tienen su propio armado y pujan por terciar en la disputa de las fuerzas nacionales. Posibilidades y pronósticos de lo que será una lucha pareja por las bancas en el Congreso

Por Alejandro De Angelis 

El clima electoral ya se siente en las provincias del sur. Pese a que los Gobiernos están abocados aún a la gestión de la pandemia y hay incertidumbre en torno al futuro sanitario inmediato, con el avance de la vacunación y la posibilidad de un rebrote en la mira, todos miran el calendario de reojo. Allí se jugarán bancas en el Congreso de la Nación, que determinarán gran parte del destino del Ejecutivo de Alberto Fernández para los últimos 2 años de su mandato.

Tal y como informó este medio, ya hay candidatos en danza. Nombres que se postulan, otros que suenan y algunos que parecen número puesto en una contienda que, si bien no es crucial para los Gobiernos provinciales, determina gran parte de la estrategia política futura y sirve de muestra de la percepción que existe en la calle respecto de quienes conducen.

Sin embargo, otro análisis que empieza a imponerse es el rendimiento de las fuerzas provinciales en la contienda y las posibilidades reales de disputar lugares en las Cámaras nacionales. Allí, predominan dos sellos con historia en los comicios, reciente y no tanto, como lo son el MPN neuquino y Juntos Somos Río Negro, que cuentan con escaños y buscarán mantener o ampliar sus lugares, en un escenario donde a priori tendrán que pelear contra dos “gigantes”, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio.

La carta que jugarán y marcará por siempre el rumbo de dichos espacios será la idea de “representatividad”. En ese camino los sellos provinciales, a los que se suman las expresiones en Chubut con el ChuSoTo y en Santa Cruz con Santa Cruz Somos Todos,  buscarán apostar a una provincialización de las elecciones, donde se ponga en discusión la importancia de la identidad y capacidad de negociación ante los poderes centrales.

Los números

Según el consultor político Anibal Urios, de la encuestadora DC, el escenario actual aún plantea un margen para las expresiones provinciales en la contienda de medio término.  “Lo que yo veo es que la polarización va a existir siempre, por una cuestión humana. Uno siempre define lo que no quiere y busca algo que defina lo que quiere. Hoy hay a nivel nacional entre un 30% y un 35% que votaría al Frente de Todos en el lugar donde sea. El otro 65% no sabe a quién votar. Eso se puede llevar hacia un espacio o se puede astillar. Si se astilla ahí entran los partidos más chicos o las expresiones locales”, aseguró el analista en diálogo con La Tecla Patagonia.

Asimismo,  Urios consideró que “eso puede pasar en el terreno provincial, donde algo se polarice o se diluya en varias opciones”  y consideró que “va a ser una elección pareja a nivel global, con algunas variaciones a niveles provinciales”.

Respecto del Frente de Todos, Urios analizó que “el Gobierno sabe que no tiene mucho margen para tener algún error en los pocos meses que faltan. El Frente de Todos juega con tres factores: la vacunación, la unidad partidaria con Alberto Fernández en el PJ y una mejora en la economía. Esta última se ve muy difícil por lo que los otros dos puntos tienen que ser muy fuertes”.

Por otra parte, en la última encuesta de CB Consultora, que analiza la imagen de los Gobernadores y de las figuras nacionales en la provincia, hay más indicios de que lo sería la contienda legislativa. Por caso, los gobernadores patagónicos tienen malos números, en general. Mariano Arcioni lidera el ránking de imagen negativa con el 62,8% de rechazo, seguido de Alicia Kirchner con el 52%. También Arabela Carreras tiene el 52% de imagen negativa, y ambas mandatarias rondan el 44% de positiva. El neuquino Omar Gutiérrez, por su parte, llega al 57% de adhesiones y poco más del 40% de rechazo.



Si se trasladan los números de cada Gobernador a sus posibles candidatos, si bien hay una alta “negatividad”, también hay un piso desde donde arrancar, que en todos los casos supera el 35%, lo que da la pauta de que cualquier candidato oficial contará con un colchón de votos más que aceptable para dar pelea por las bancas en juego.   

En lo que hace a los líderes nacionales, Alberto Fernández ostenta buenos números en la región y su “bendición” daría impulso a los candidatos del Frente de Todos. En la vereda de enfrente, el expresidente Mauricio Macri no es bien visto, aunque sí otros referentes de su espacio como Patricia Bullrich o Horacio Rodríguez Larreta, algo que permite pensar en una dispersión del liderazgo en la principal oposición. Aunque los votos son intransferibles, una referencia más clara siempre sirve de impulso a los postulantes.

El terreno provincial

En el caso neuquino, el MPN experimentó un retroceso en 2019 con la pérdida de dos bancas en el Senado y en octubre pondrá en juego el único escaño que queda, en la Cámara de Diputados. Además, deberá imponerse a otras alternativas que buscan representar lo que el oficialismo fue hasta ahora, como el casi del exgobernador Jorge Sobisch.

Según el estudio de DC, en el nombre por nombre, hoy el candidato más votado sería Sobisch, con Democracia Cristiana, con 18%, mientras que el exvicegobernador Rolando Figueroa aparece segundo en intención de voto, con el 11%. “Los dos están fuera del paladar duro del MPN”, analiza Urios. Más atrás quedan Claudio Dominguez y Pablo Gutiérrez, ambos del oficialismo, rondando los 5 puntos. Por el Frente de Todos aparece la diputada Soledad Salaburu como la más consolidada y David Schlereth del PRO, los dos cerca de los 10 puntos. 

“En Neuquén puede haber sorpresas porque veo un gran desgaste del MPN, que tiene una base de 25 puntos”, asegura Urios, y destaca que un 34% de los encuestados quieren que gobierne otro partido.

En Chubut, los cañones del oficialismo están apuntados a la consolidación de la gestión, que en 2020 sufrió fuertes altibajos. El Gobierno necesita “un año tranquilo”, independientemente de lo que pase en la elección legislativa. En términos formales, se jugará una banca en la Cámara de Diputados y otra en el Senado.

“El escenario político es complicado para todos. Por la situación que está viviendo la provincia hace que prácticamente no se hable de elecciones o de candidatos, sino de cómo se puede generar la posibilidad de poder sacar a la provincia adelante, que creo que hoy es la preocupación que tienen la mayoría de los partidos”, aseguró a La Tecla Patagonia el diputado provincial Roddy Ingram.

En ese mismo sentido, consideró que “es muy temprano para hacer un análisis sobre la polarización de la elección. Hay que ver cómo sigue esto. Vemos por los medios muchos candidatos pero hay que ver cómo se sigue trabajando. La prioridad es ver cómo salimos y no en las elecciones”.

Santa Cruz es el territorio de la polarización y hay poco margen para una tercera vía. El kirchnerismo buscará agrupar a las líneas internas en las primarias y la oposición parece ir camino a ordenarse. En el medio, queda el sello del exgobernador Daniel Peralta, Santa Cruz Somos Todos, que no logró consolidarse en 2019 y buscará ser una opción a la tan mentada “grieta”. Su suerte dependerá de las alianzas políticas y la posibilidad de una ruptura tanto en el oficialismo como en la oposición, de actores que buscan independizarse de las grandes alianzas.  

En Río Negro, el oficialismo no tiene nada que perder. Habrá dos bancas en juego, una del Frente de Todos y otra de Juntos por el Cambio. En franco crecimiento, Juntos Somos Río Negro buscará aumentar su representatividad en el Congreso, donde ya cuenta con una banca en cada Cámara, ganadas en la última elección que también terminó por consolidar su armado provincial.

“Sacar uno más allá de ser primeros o segundos es nuestro objetivo”, aseguró a La Tecla Patagonia el diputad nacional rionegrino Luis Di Giácomo (Juntos Somos Río Negro), y marcó que “si bien las elecciones de medio término siempre son difíciles para los partidos provinciales, al no estar atadas a una competencia presidencial hay mayor dispersión”.

Además, por el lado de las fuerzas nacionales consideró que “no hay liderazgos en la provincia significativos”, y agregó: “del lado de enfrente los candidatos posibles no son conocidos fuera de su lugar. Nadie es alguien que lidera, sea reconocido o tenga una trayectoria. Desde ese punto de vista tenemos cierta perspectiva de saber que vamos a estar entre los dos primeros que es el objetivo final”.