RIO NEGRO
28/03
La inevitable atracción de las internas del poder
El analista y consultor político Pablo Gustavo Díaz escribió para La Tecla Patagonia sobre la comentada relación entre la Gobernadora Arabela Carreras y su antecesor y actual senador, Alberto Weretilneck
Por Pablo Gustavo Díaz (Consultor en marketing político)

“Dicen que Fernández está distanciado con Cristina, hace varios días que no hablan”, afirmaba Willy Kohan en su habitual columna económica del programa ‘Cada Mañana’ que conduce el periodista Marcelo Longobardi en radio Mitre.

“Mi vinculo con Cristina es perfecto” tuvo que salir a responderle el presidente Alberto Fernández para intentar despejar las dudas que pudieran surgir.

Allá, en aquella liga nacional, la comidilla de todas las sobremesas políticas tiene un capítulo para esa intriga palaciega. Acá, en la provincia del sur, el mar y el frio, al círculo rojo lo intriga la relación de la gobernadora Arabela Carrera con su antecesor y padrino político, Alberto Weretilneck.

Diferencias de criterio, de gustos, de formas, de opiniones y modos de conducción ha habido y seguirá habiendo siempre en la política. De la misma forma que sucede en la mayoría de las actividades, e incluso en las familias y las empresas. Así que este no es un tema ni tabú ni novedoso.

Tampoco es un tema de interés para el conjunto social, más preocupado hoy en ver como hace para llegar a fin de mes con el sueldo del año pasado (40%) y en saber cuando le tocará su turno para vacunarse contra el Covid (20%), que en la pelea entre los políticos (3%), según datos de la última encuesta provincial realizada por nuestra consultora.

"La relación con Arabela es absolutamente normal", afirmó recientemente el exgobernador. También la gobernadora hizo declaraciones similares. Un error de comunicación política, según mi humilde interpretación, luego de haber leído el libro de George Lakoff, “No pienses en un elefante”, que enseña sobre la neurolingüística de la política y como deben usarse correctamente las palabras para generar los marcos de interpretación deseados.

Lo cierto, y volviendo al punto para mi central de la política, es que, si están o no peleados, es solo tema del círculo rojo que por ahora no repercute en la opinión pública. De la misma manera en que no incidía en el hincha de Boca Juniors la relación personal entre Juan Román Riquelme y Martín Palermo. 

Lo que interesaba a los bosteros era disfrutar su juego y festejar campeonatos. Lo mismo pasa a la sociedad que solo evalúa a los gobierno por sus resultados; por las alegrías o tristezas que le generan en su vida diaria.