INFORME
06/05
Impacto político en Neuquén: ganadores y perdedores del conflicto de Salud
La turbulenta negociación que mantuvo el gobierno provincial con los trabajadores autoconvcados del sector sanitario dejó un tendal de heridos en el gabinete. Sin embargo, los sectores de la oposición no salieron indemnes. La mirada de distintos analistas sobre la situación
Por Sebastián Simonetti

Sin lugar a dudas, el inicio del 2021 no fue el esperado para los neuquinos, sea cual fuere el color político o simpatía partidaria. El rebrote de coronavirus condicionó la esperada recuperación económica y afloraron los conflictos sociales.

Primero fue la disputa con el sector educativo, que incluso llevó a posponer el inicio de clases presenciales en la provincia por falta de acuerdo salarial. Tras saldar esa situación, comenzaba un reclamo por mejoras de haberes en el sector de Salud, que nadie podía sospechar dónde desembocaría. 

La provincia estuvo virtualmente sitiada, con numerosos cortes de ruta en accesos clave que interfieren en el transporte de la producción de petróleo. Incluso en varios puntos de la provincia de la falta de combustible.

Una protesta que comenzó como un reclamo aislado de los autoconvocados de Salud, fue cobrando fuerza con el correr de las semanas hasta llegar a contar con el apoyo de buena parte de los neuquinos, más allá de algún hecho aislado de violencia entre manifestantes y conductores.

Y luego de casi dos meses de protesta ininterrumpida, se hace inevitable pensar en quién paga los platos rotos. La primera respuesta es la más evidente, la población. Los cortes afectaron la normalidad de los neuquinos, pero también hay detrás trabajadores con derechos vulnerados. Pero es preciso poner el foco en la gestión.

Los más golpeados del gabinete


Una de las críticas repetidas en este tiempo tiene que ver con la política de negociación que implementó el gobierno provincial. Dos personas se llevan la mayoría de los dardos: la ministra de Salud, Andrea Peve, y la ministra de Gobierno, Vanina Merlo. 

Sobre la primera corrieron incluso rumores de renuncia en pleno conflicto. No son del todo infundados, la situación se desmadró y es la titular del área. No obstante, no parece haber dentro de la administración de Omar Gutiérrez intenciones de correrla del puesto. Más bien lo contrario, hay un apoyo a su gestión, incluso alguno aventuraba con llevarla de candidata al Congreso. Hoy suena lejana esa chance.

El caso de Vanina Merlo es distinto. Es uno de los jóvenes valores del Movimiento Popular Neuquino. Tras su paso por el Concejo deliberante capitalino saltó al Ejecutivo provincial. Y hasta este conflicto, no había mayores reclamos para su labor. Hoy, su figura quedó erosionada por las dificultades que tuvo para llevar adelante las negociaciones del conflicto. 

“Haciendo un breve racconto, es evidente que las figuras de las Ministras Vanina Merlo (Gobierno y Seguridad) y Andrea Peve (Salud) fueron las más expuestas durante los días más intensos, sufriendo sin dudas el desgaste propio de ser la cara visible del gobierno en el punto más álgido del conflicto”, señaló el sociólogo y doctor en Ciencias Sociales y Humanas, Joaquín Aldao, en diálogo con La Tecla Patagonia.

Y agregó: “Sin embargo, esto no implica necesariamente que su figura política  dentro del espacio partidario haya salido debilitada. Fueron las depositarias de todas las críticas al gobierno cuando se pusieron al frente de las negociaciones, dónde las descalificaciones sobre la injerencia de sus carteras en la problemática salarial se entrecruzaron con su condición de género. Si bien esta dimensión es transversal a cualquier partido y refleja un orden social más que una posición en el conflicto, generó una rápida reacción de las principales referentes mujeres del MPN quiénes expresaron en redes un fuerte apoyo y reivindicar a sus aptitudes y desempeño en la gestión”.

En este sentido, Aldao agregó: “el ritmo y organización para llevar adelante el operativo de vacunación en la Provincia de Neuquén es un punto muy alto que ubica a la provincia entre las mejores performances del país, y estas ministras también capitalizan esta gestión”.



Por su parte, el consultor Aníbal Urios expresó: “El gabinete completo de Omar Gutiérrez está en falta. La gente ya no compra la culpabilización de los sindicatos o los cortes. El discurso de echar culpas se terminó en la Argentina y el mundo. El consenso es el camino”.

Y añadió: “Basta de discusiones y más soluciones sería el camino hoy. El tema es si la clase dirigente actual entera, funcionarios dirigentes y sindicatos están a la altura de las circunstancias. Eso se ve reflejado en la caída de las imágenes de todos”

Por elevación, el Gobernador se lleva su cuota, aunque se ha mantenido inteligentemente alejado del conflicto, delegando el mismo bajo la responsabilidad de las ministras a cargo. Pero en cualquier caso, Gutiérrez está a la mitad de su segundo mandato, por lo que electoralmente tampoco tendría un gran impacto si se viera afectada su figura por esto.



Otros actores perjudicados por el conflicto

Sin dudas, los grandes deudores de este saldo serán los gremios. Ese ha sido otro de los blancos de críticas en esta historia. No estuvieron al frente del reclamo y tampoco han aparecido demasiado. Que sea una protesta liderada por autoconvocados dice mucho. Y cuando dijeron presente, fueron desacreditados por los manifestantes y acusados de formar una sociedad con el gobierno.

En el medio, la oposición se mantuvo en una posición expectante, limitándose a participar de convocatorias de mediación cuando los llamaban. Párrafo aparte para la diputada del frente de Izquierda, Patricia Jure, quien ha hecho las veces de corresponsal desde el lugar de los hechos. 

Del resto, poco puede decirse. Las veces que se expresaron fue para cuestionar al Ejecutivo pero poco hicieron en materia de aportar soluciones o intentar acercar las partes. Si bien es cierto que todos los sectores de la Legislatura concurrieron a la mediación planteada por el Fiscal General José Gerez, en general tuvieron una posición crítica con el gobierno provincial y no colaborativa



"La contracara de la exposición pública de las Ministras, y a la luz de la injerencia de su cartera en el conflicto, fue la del Subsecretario de Trabajo Ernesto Seguel. Sin embargo, su retiro de la escena pública –hasta su reaparición en paralelo con la de ATE en la conciliación- parece responder la estrategia del gobierno para sostener la perspectiva institucional que sostuvo durante todo el conflicto. La posición provincial destacaba que la protesta no tenía legitimidad institucional en cuanto los autoconvocados (y los dos sindicatos de salud involucrados en las acciones de protesta) no eran interlocutores con jerarquía legal para llevar adelante una negociación salarial", indicó Aldao.

Además, el analista afirmó que "la reapertura de las negociaciones –y, sobre todo, el resultado de las mismas- le dieron un final con aire, logrando instalar –más allá de detalles técnicos- un imponente salto de 15% a 53% de aumento salarial. Como al inicio del conflicto, el impacto de los números fue central para desactivar el plus de legitimidad popular que poseía la protesta y resolver la demanda salarial de manera diferencial. Las críticas que excedían este plano e iban direccionadas a la forma de gobernar o legitimidad de la representación sindical de ATE y UPCN sobre los trabajadores de la salud, perdieron resonancia pública en cuanto cuestiones a dirimir en el campo político y sindical, respectivamente”.


A río revuelto, ganancia de pescadores

Dos que levantaron el perfil y quedaron mejor posicionados dentro del gabinete fueron el secretario de Gobiernos Locales, Osvaldo Llancafilo; y el secretario de de Desarrollo Territorial y Ambiente, Jorge Lara. Ambos se sumaron con la negociación con los autoconvocados estancada y si bien no lograron destrabarla, su participación los reposicionó puertas adentro.

El intento de mediación de Gerez, fue uno de los puntos altos dentro de un manejo del conflicto que no tuvo demasiadas luces. El fiscal tomó la iniciativa y reunió no solo a legisladores sino que convocó también a intendentes y trabajadores.  



“El actor provincial con el mejor saldo en su imagen fue sin dudas la del Fiscal General José Gerez. La apertura de la mediación cumplió con el requisito de habilitar una instancia de diálogo y otorgaba un marco institucional que finalmente reconocía a los autoconvocados como interlocutores válidos y, además, permitía hacerlo en la escala provincial, sin nacionalizar el conflicto. Los límites de este diálogo estaban marcados de antemano, el espacio no podía constituirse como instancia de negociación salarial”, señaló Aldao.

En tanto, Urios hizo hincapié en el rol del poder judicial como mediador y protagonista en las negociaciones. “La Justicia está tomando vuelo, por eso la participación de Gerez o la Corte Suprema en CABA. El poder Judicial entiende cuál es su nuevo rol en esta nueva postura de resolución de conflictos”, aseveró el hombre de DC Consultores.



En este sentido, quien tiene una visión interesante del tema es Lasse Paniceres, de Estudio Par Consultores: “Ninguno de los actores más relevantes del espectro político logró capitalizar el descontento. Lo interesante es que podríamos decir que Gutiérrez ganó. Porque él sufrió el desgaste hasta el final del conflicto, que todavía a mi juicio no está terminado, sino atenuado. Pero ganó Gutiérrez porque la oposición al no accionar comenzó a verse desgastada también. Quien tiene los resortes para hacer frente al conflicto es el Secretario de Energía y es de Neuquén, Darío Martínez, pero no hizo nada. Hubo un desgaste para el resto entonces”.

En la misma sintonía, Paniceres añadió: “La situación empezó a tener eco en los medios nacionales, y allí apuntan contra el gobierno nacional. Y recién empiezan a actuar, pero ya era tarde. Entonces la interpretación de la ciudadanía es que el Frente de todos neuquino tuvo una participación oportunista. Por eso sostengo que el ganador fue Gutiérrez. Porque en una situación donde no podía ganar, logró que el resto pierda y los llevó en un plano de igualdad al resto de las fuerzas con capacidad competitiva, de cara a las próximas elecciones”.