INFORME
09/05
Políticos y Covid: gestionar en aislamiento y modernizar el Estado
Distintos funcionarios que atravesaron la enfermedad cuentan su experiencia en primera persona. Con la ayuda y el respaldo de sus familias, explican cómo la administración pública ha girado 180 grados hacia la virtualidad. ¿Están todas las localidades preparadas para hacerlo?

Ni siquiera las películas de ciencia ficción imaginaron alguna vez un escenario de pandemia como este. Lejos de los zombies o del fin del mundo, la catástrofe-además de en todos los rincones del planeta- ocurrió también dentro de las oficinas, los pasillos municipales y las casas de Gobierno. 

Allí se vieron afectados, justamente, los dirigentes encargados de tomar las decisiones para enfrentar el Covid-19. Hubo de todos los casos, desde quienes permanecieron aislados en sus casas sin síntomas, hasta aquellos que dependieron de una escafandra y una-o más- internaciones para salvar su vida. 

Quizás la reciente muerte por coronavirus de Yamil Direne, presidente de la UCR rionegrina, sea el punto más emblemático de la Patagonia. Pero lo cierto es que, detrás de este lamentable suceso, se esconden cientos de casos positivos que han afectado en menor o mayor medida a los políticos y sus tareas. Aunque no por eso las dejaron sin realizar. 

Allí fue donde el Estado, administrativamente hablando, tuvo que virar, o como aseguran algunos, modernizarse para seguir subsistiendo eficazmente. Un escalón más en la difícil tarea de digitalizar el funcionamiento administrativo que empezó por el año 2018 a nivel Nación con la Secretaría de Modernización-dependiente de Jefatura de Ministros- y se ha extendido por algunos distritos bonaerenses. 

Para este informe especial, La Tecla Patagonia dialogó con distintos funcionarios públicos que superaron el covid. No todos pudieron trabajar desde sus casas, algunos debieron hacerlo desde las clínicas donde permanecieron internados, aún así, ninguno de ellos niega un antes y un después de la pandemia. 

Administración pública y teletrabajo

La necesidad de los distintos distritos de mantener la menor circulación posible, y así mitigar los contagios de Covid, llevó a empresas privadas y empleados estatales-no esenciales- a montar sus oficinas desde sus hogares. Con sus pros y contras, se empezó un irreversible proceso de cambio que, en palabras de Oscar Antonena, Ministro de Economía de Chubut, a La Tecla Patagonia “llegó para quedarse”. 

Esta virtualidad es además, la que permitió que no se frene la toma de decisiones gubernamentales tras eventuales casos de contagios o sintomatologías en los gabinetes. “Yo atravesé el Covid en octubre del año pasado mientras trabajaba en plena reestructuración de la deuda, que llevé adelante por Zooms. La realidad es que no me impidió ni generó limitaciones para desarrollar mis actividades”, explicó. Claro que, a diferencia de otros casos, “la sintomatología que presenté fue casi nula”, aclaró. 

Aunque para Antonena es verdad que la virtualidad le sacó la posibilidad de “ver a alguien con quien estás negociando a la cara, ver lo que expresa con lo corporal, ya que no solo uno comunica con lo que dice”, el teletrabajo aporta una experiencia “importante y enriquecedora”. 

Si bien “estás detrás de una computadora y no ves al otro”, la virtualidad permite conceder entrevistas y reuniones que tiempo atrás era impensado que se lleven mediante internet. “En la reestructuración de la deuda yo estaba en mi casa, otra parte en Buenos Aires, otra en Nueva York y otra en Londres”, explicó. 

Claro que no todas son positivas con respecto al teletrabajo para la administración pública local. “Esta pandemia ha puesto en desnudo los valores de las personas. Porque si bien siempre hay que ver los cambios de forma positiva, tenemos personas que no vienen a trabajar hace más de un año para evitar los contagios y han tenido Covid igual en fiestas clandestinas”, lamentó Antonena. 

Con una vasta experiencia en el ámbito privado, Oscar Antonena llegó al sector público consciente de lo que se jugaba en su vida. “Cuando uno ingresa a la administración pública tiene que comprender que está al servicio de los demás. Hay que tener consciencia del lugar en el que se está”, explicó.

Lejos de comprender a aquellos que cambiaron el teletrabajo por unas vacaciones en casa, Antonena aseguró: “Hay un cambio de paradigma en la forma de concebir el trabajo y ocupar los espacios. La pandemia nos interpela y nos dice que ya no es como antes”. 

No son pocas las empresas que eligieron reducir costos materiales contratando a sus empleados para trabajar desde sus casas. La idea de trabajar por objetivos y no por horarios permitió valorar de otra forma la labor virtual. En la medida que pase el tiempo, las leyes laborales sobre el trabajo remoto irán tomando más protagonismo dentro del sector productivo nacional. “Realmente es muy interesante, se apuesta a la creación de valor que cada individuo puede aportar. Se trata de ser eficiente. Hacer las cosas bien y en el menor tiempo posible. Porque vos podes hacer las cosas bien en un año, pero eso no sirve”, concluyó. 

Contratiempos del teletrabajo

Aunque es verdad que los Estados se han modernizado durante los últimos años, dejando atrás las miles de fojas archivadas en escritorios por la creación de sistemas de expediente digital, firma con token y seguimiento web, no todos los municipios pudieron hacerlo por igual. 

Esta situación quedó expuesta en medio de la pandemia en aquellos lugares donde aún no llegó el sistema de firma virtual, por lo que en los casos donde los mandatarios cursaron el Covid, debieron crear protocolos de emergencia para suplir la falta de modernización.  

Uno de ellos es Esquel, cuyo intendente Sergio Ongarato explicó a La Tecla Patagonia: “Desde el aislamiento por Covid seguí el trabajo muy de forma digital. Las reuniones que podíamos mantener de manera virtual se desarrollaban por Zoom”, explicó. Sin embargo, el problema en el municipio lo tuvieron a la hora de realizar las firmas: “Lo que teníamos que hacer de forma inevitable lo hacíamos con los protocolos pertinentes. No es lo mismo la virtualidad porque hay cosas que requieren firmas sí o sí”. 

Claro está, que si bien la era digital resulta un avance indispensable para el tratamiento de la pandemia y quizás se trate de la nueva modalidad laboral del siglo 21, hay labores para las que aún es necesaria la presencialidad en un estado que no ha desarrollado las herramientas necesarias para emplear en su totalidad el trabajo remoto.  

Con grupos de trabajo reducidos y diezmados por el Covid, los municipios que han quedado un paso por detrás en la carrera de la modernización administrativa, optaron por realizar todo a la vieja escuela. Aunque, eventualmente, siga o no siga la pandemia de cara al próximo año, el teletrabajo calará profundo en las estructuras del armado administrativo. 

Desde la clínica

Cuando el Diputado Nacional por Juntos Somos Río Negro Lui,s Di Giácomo se contagió de Covid jamás imaginó sufrir dos internaciones, una infección bacteriana y un cuadro de neumonía que lo obligó a usar una escafandra al mejor estilo Eternauta para mantenerse con vida. Desde la Clínica Roca, se propuso escribir su propia experiencia y darla a conocer al mundo. Quizás, su labor como político crea un lazo imborrable con la gente y es desde allí que intenta generar conciencia

No habla, no puede hablar. Así que todo lo que sale de sí es de forma escrita.“Fue una larga historia de la cual estoy filmando una segunda temporada”, bromeó en diálogo con La Tecla Patagonia. Claro, es que en su cabeza lo que le tocó vivir es de película. Porque cuando parecía que se recuperaba y que no daba para más que una miniserie, aparecieron nuevos capítulos de esta historia. 

Fue el pasado viernes 16 de abril cuando recibió el alta médica. Sin embargo, solo le duró cuatro días, ya que el martes 20 tuvo una recaída con un pico de fiebre y una infección bacteriana que desembocó en una nueva internación. Allí quedó postrado bajo la influencia de fuertes antibióticos. Siempre boca abajo por el dolor y con algunos períodos de estar sentado. En ningún momento durante esta segunda vez dejó de recibir respiración asistida mediante todo tipo de máscaras y cascos que fueron la alternativa para no llegar a la intubación.  

Pero si hay algo que la pandemia le dejó en claro a Luis Di Giácomo es que su estirpe política no entiende de encierros, ni de aislamientos. “Los primeros días participé de comisiones incluso desde la clínica, el equipo de asesores estuvo a full y dialogó con colegas y compañeros vía mensajes”, explicó en relación a su labor. “Pero me cuidan y me sacan de carrera enseguida”, aclaró. 

Es que dentro de la carrera dirigencial, esta es la primera vez que le tocó quedarse callado y entender que quizás hay momentos para crear, momentos para luchar y pandemias donde solo queda velar por la vida. La parte del rezo Di Giácomo prefiere evitarla como buen agnóstico. Sin embargo, admite que las cadenas de oración de sus allegados supieron llenarle el corazón. 

Di Giacomo forma parte de aquellos dirigentes que quedaron prácticamente apartados de su labor diaria, aunque, incluso en este caso, escafandra por medio, la era de la administración digital también dió sus frutos. Claro, también un poco de dispersión, “la perspectiva y el humor son elementos necesarios. De paso no me aburro”, concluyó

Ya sea desde sus casas con el acompañamiento de sus familias o desde una clínica con la supervisión de enfermeros y personal médico, los distintos dirigentes de la Patagonia se las arreglaron para seguir cumpliendo con sus tareas en la administración pública. Quedó claro, que desde el encierro, gracias a una gran tarea de modernización encarada por el Estado, se le puede hacer frente a una pandemia que llegó para modificarlo todo. 

La experiencia quedará y brindará los frutos para que Gobiernos y dirigentes trabajen de una forma más dinámica, e incluso en aquellos lugares donde la era digital no llegó, se ha levantado un precedente y es cuestión de tiempo para que la tecnología avance y les brinde una mejor y eficaz forma de gobernar. 

Gracias a este desarrollo moderno, en la mayoría de los casos-salvo a Di Giacomo- el Covid no presentó grandes inconvenientes a la hora de desarrollar sus tareas y pudieron quedarse en sus hogares sin representar un mayor riesgo a compañeros de trabajo. Quedó demostrado, que salvo los médicos, policías y rangos jerárquicos, gran parte de la población pudo adaptarse a las reglas del juego y entender, que muchas veces, en palabras de Oscar Antonena, “es necesario quedarse en casa, respetar los protocolos y velar por la vida”.