ELECCIONES INTERMEDIAS
05/09
La primera escena de la película en la que se definen los papeles principales y de reparto
El analista y politólogo neuquino, Alejo Pasetto, asegura que a pesar de la poca importancia que se les da en general, las legislativas, son un primer termómetro para las generales. Además, habla del particular contexto que imprime la pandemia

Por Alejo Pasetto (Politólogo. Presidente Asociación Neuquina de Ciencia Política. 
Analista y consultor en estrategia y comunicación política. PGD Consultores)



Es frecuente que en períodos de elecciones intermedias como en el que nos encontramos, surjan ciertos interrogantes que nos sirven para dar rienda suelta a las especulaciones y proyecciones sobre lo que se va tejiendo y los armados a futuro. El interrogante que más sale, que más se debate y sobre el que giran todas las roscas es: ¿esta legislativa es el trampolín para las generales? ¿Se definen los liderazgos ahora, de cara a 2023? Bueno, siempre depende del caso. Veamos.

Primeramente tenemos que agradecer que esa herramienta -tan criticada en anteriores etapas electorales- llamada PASO finalmente logró ser un recurso al cual recurren las principales coaliciones. No en todos las fuerzas políticas ni en todos los distritos, pero es una instancia por la cual hay que obligatoriamente pasar y -como dije al principio- hay que agradecer su existencia. Sí, las PASO sirven. Y son sumamente necesarias justamente porque generan que las correlaciones de fuerzas existentes en las coaliciones (ya tenemos que tener incorporado el hablar de coaliciones más que de partidos individuales, en la mayoría de los casos) puedan medirse y quede despejado en primera instancia cuál socio de la coalición tiene mayor capacidad de traccionar votos, que es en definitiva lo que importa. ¿Y la capacidad de movilizar, el aparato? Bueno, la pandemia llegó para modificar la dinámica en casi todos los aspectos de la vida; la política y las campañas no fueron la excepción. Hoy la plaza, el estadio de fútbol, o el gimnasio del club dejaron de tener el peso simbólico como acto para convocar, o para el cierre de campaña y todo se trasladó a las plataformas, redes y algoritmos, pero ese es todo un tema aparte.

Como decíamos, las PASO se volvieron la primera foto. Si hay tensiones en saber quienes miden más, la famosa encuesta nacional electoral organizada por el propio Estado cumple una función interna y externa. 

A nivel externo, se define quién va a salir a pelear la banca legislativa, quienes van a buscar ser la cara representando -para esa fuerza política- a la provincia en el congreso nacional. A nivel interno, marca posiciones de poder y confirma (o no) liderazgos. Y es esto lo que vuelve jugoso al proceso de elecciones de medio término

La propia elección legislativa termina siendo entonces una instancia en la cual ciertas variables comienzan a despejarse. Para una diputada o diputado, tranquilamente puede ser el salto de funcionaria o funcionario local a -con una buena campaña pasiva mientras dura esa banca legislativa- candidatura a intendencia y en el mejor de los casos, ejecutivo provincial. 

En las mesas chicas -y como decíamos al principio- blanquea cuál podría ser ese liderazgo capitalizable como ¿presidenciable?, mide las correlaciones de fuerzas, empieza a allanar el camino para en los dos años siguientes y de cara a las generales, saber cuál sector, cuál de las fuerzas o socios dentro de la coaliciones son mayoritarios y/o arrastran mayor caudal electoral, y quién va a tener la lapicera en mano para volver a anotar a los propios en primeros lugares de las listas a generales. 

Estas elecciones son, como suelen ser siempre las intermedias, una foto. Quedan todavía dos años para terminar la película, pero a partir de noviembre ya vamos a tener mayor claridad sobre las actrices y actores principales, y quienes van a ser de reparto.