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Lunes, 19 enero 2026
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19 de enero de 2026
CHUBUT

Comodoro sufre otra pesadilla: falta de planificación, inacción y consecuencias previstas

El desplazamiento de tierra en el Cerro Hermitte dejó a más de 90 familias evacuadas con pérdidas totales de sus viviendas que en muchos casos quedaron partidas o destruidas. Los relatos en primera persona de vecinos que una vez más están en la total incertidumbre

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Un masivo desplazamiento de tierra en el Cerro Hermitte  a más dedejó a más 90 familias evacuadas, con al menos 300 personas afectadas, viviendas destruidas y barrios enteros en ruinas.

El colapso, que se aceleró durante la madrugada del domingo 18 de enero, provocó grietas profundas en hogares, roturas en cañerías de gas y agua, cortes de luz y un riesgo inminente de nuevos derrumbes. Aunque no se reportan víctimas fatales, las consecuencias son devastadoras: casas partidas por la mitad, escombros por doquier y una incertidumbre total sobre el futuro habitacional de los damnificados.

Las familias fueron reubicadas en centros de evacuación como el Hotel Deportivo Municipal, Club Talleres y hogares de familiares, pero muchos temen saqueos y se resisten a abandonar lo poco que les queda.

Este desastre geológico no es aislado en la historia de Comodoro Rivadavia, una ciudad que parece condenada a sufrir embates naturales recurrentes. Similar a las inundaciones catastróficas de 2017, cuando más de 400 milímetros de lluvia en ocho días generaron aludes de barro, dejando un muerto, 8.000 evacuados y 3.000 viviendas afectadas, el deslizamiento del Cerro Hermitte expone nuevamente la vulnerabilidad de la urbe patagónica.

En aquel entonces, la falta de obras hídricas y la urbanización descontrolada sobre terrenos inestables fueron señaladas como culpables; hoy, el movimiento del cerro, monitoreado desde hace años, pero sin soluciones definitivas,  repite el patrón de desamparo.

Comodoro, con su economía petrolera, se erige como un símbolo de resiliencia, pero también de sufrimiento crónico: tormentas extremas cada cinco años, vientos huracanados y ahora deslizamientos que borran barrios enteros.

"Es una ciudad sufrida, siempre golpeada por la naturaleza y olvidada por las inversiones preventivas", coinciden expertos y residentes.

Relatos en primera persona: el dolor de perderlo todo 

Los vecinos afectados por el colapso del Cerro Hermitte, principalmente en los barrios Sismográfica y El Marquesado, comparten testimonios desgarradores que ilustran el pánico vivido y las pérdidas irreparables.

Jorge Skolaris, un residente evacuado, relata: "Perdimos todo, igual que muchas familias. Tuvimos que abandonar nuestras casas, no quedó nada. Fue un desastre, pero con suerte porque no tenemos que lamentar víctimas. Las imágenes son impactantes: casas partidas, escombros y familias que no saben dónde pasarán la noche. No es como una inundación, que baja el agua y uno vuelve. Acá no hay vuelta atrás, no se puede reconstruir ni habitar ese lugar porque es muy peligroso. Hay familias que no quieren abandonar sus casas porque temen que les roben. Es muy triste lo que estamos viviendo".

Estefanía, llegada desde Salta hace 11 años y residente en la zona alta de Sismográfica, describe el terror inminente: "La casa se va a caer. Ya se partió, suena por todos lados. Y todo eso, las vigas de la casa están al aire, ya ni siquiera nos agarra la tierra. Los geólogos nos dijeron que abandonemos nuestra casa porque en cuestión de horas se derrumba. Nos quedamos aquí en la casa porque están saqueando las casas que se desocupan. Y para cuidar lo poco que nos queda, nos quedamos aquí con el riesgo de que hoy ya sabemos, porque es la primera vez que nos dan una noticia igual. Nadie nos dice nada, hacen reuniones y reuniones, pero no tenemos solución de nada. Es que nos den una solución rápida, viable".
 

Juan Pablo, otro vecino de Sismográfica, expresa la desesperación colectiva: "Se nos caen las casas a pedazos y no tenemos donde ir. La situación es crítica. El desplazamiento del cerro provocó la rotura de viviendas y estamos en alerta. Recién uno de los geólogos nos dijo que el barrio está en alerta y estamos esperando que el municipio se haga cargo de esto. Tenemos los domicilios cayéndose a pedazos y la familia todavía estamos viviendo acá porque no tenemos dónde ir. Nosotros necesitamos una respuesta ayer. Si esto está declarado en emergencia y no podemos habitar más, nosotros solicitamos que de parte del municipio nos den una solución".

Una vecina anónima capturó el caos en un audio enviado a su madre: "Mami, alejá a los nenes, se está cayendo el cerro, por favor te pido mami, ayuda". El mensaje refleja el pánico inicial, con familias rescatando pertenencias mientras la tierra cedía y escapando por calles intransitables.



Otro residente grabó el preludio del desastre: "Mi casa se abrió por la mitad. Todo eso está afectando a las casas. Nos preocupa que haya más movimientos del cerro".Estos relatos pintan un cuadro de abandono y solidaridad vecinal: mientras algunos cuidan las casas ajenas para evitar robos, otros comparten lo poco que rescataron, en un eco doloroso de las inundaciones de 2017, donde barrios enteros quedaron bajo el barro y familias perdieron todo sin una reconstrucción adecuada.

Referentes provinciales reaccionaron al desastre, destacando la magnitud y la necesidad de respuestas inmediatas. El intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili, calificó el evento como "una catástrofe" y enfatizó la fortuna de no haber registrado víctimas: "Tuvimos mucha suerte de que no se haya cobrado víctimas, porque veníamos trabajando para preservar la integridad física y psíquica de las familias afectadas. Es un desplazamiento que se aceleró en las últimas horas y que está ocasionando muchísimos problemas. Tomamos la decisión de cerrar el perímetro para resguardar las vidas y el patrimonio por 48 horas o más, según lo que defina el riesgo geológico".

El deslizamiento del Cerro Hermitte evoca inevitablemente las inundaciones de 2017, consideradas la peor catástrofe en la historia de Comodoro. Aquel temporal dejó 500.000 metros cúbicos de barro, colapsos en servicios públicos y una "sensación de vulnerabilidad" ante eventos climáticos extremos, como detalló un informe de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Ambas tragedias comparten raíces: urbanización sobre suelos inestables, falta de obras preventivas y una respuesta reactiva en lugar de proactiva. En 2017, se recomendaron canales de drenaje y relocalizaciones que aún no se completan; hoy, el cerro –con potencial de desplazamiento conocido desde eventos previos– repite el ciclo de evacuaciones masivas y pérdidas irreparables.Comodoro Rivadavia, apodada "la ciudad del viento" pero también "la sufrida", acumula traumas: temporales en 2022 y 2025 con ráfagas de 150 km/h, inundaciones repentinas y ahora deslizamientos. "Las consecuencias del temporal las sufre el pueblo trabajador", resumía un análisis post-2017, y lo mismo aplica aquí.

Sin embargo, en medio del dolor, emerge la solidaridad patagónica: vecinos ayudándose mutuamente, como en las inundaciones donde miles se organizaron para limpiar el barro.
 

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