24 de enero de 2026
CHUBUT
Comodoro, uno de los centros pujantes de la Patagonia ante el desafío de la planificación
El desplazamiento masivo de tierras del Cerro Hermitte puso en evidencia la crisis habitacional que atraviesa esta ciudad que está emplazada entre cerros y que tuvo un crecimiento exponencial de su población en los últimos años. El evento no fue fortuito y había sido advertido por los expertos

El desplazamiento masivo de tierras en el Cerro Hermitte puso a esta ciudad patagónica en una crisis sin precedentes, obligó a la evacuación de cientos de familias y dejó un saldo de destrucción que incluyó casas partidas por la mitad y más de 2.000 personas afectadas.
El evento, que ocurrió a fines de la semana pasada, no solo expuso la vulnerabilidad geológica de la zona, sino que también revivió advertencias de expertos ignoradas durante décadas sobre la falta de planificación en una urbe emplazada entre cerros inestables, agravada por el vertiginoso crecimiento poblacional de uno de los polos económicos más dinámicos de la Patagonia argentina.
El derrumbe en la ladera sur del Cerro Hermitte afectó principalmente a barrios como Sismográfica y El Llano, donde grietas en el suelo y movimientos de tierra destruyeron viviendas, infraestructura y hasta revelaron antiguos pozos petroleros abandonados.
“El movimiento de tierras obligó a la evacuación de cientos de familias, destruyó infraestructura y dejó a la ciudad bajo emergencia”, reportaron fuentes locales. En uno de los casos más impactantes, un pozo petrolero emergió dentro de una casa en el barrio Sismográfica, lo que simbolizó los riesgos ocultos de una ciudad construida sobre un pasado extractivo.
Más de 300 vecinos fueron evacuados de urgencia y al menos 500 viviendas resultaron dañadas, con familias como la de Emanuel Herrera y Fabiana Oyarzún que perdieron todo en cuestión de horas. “En un día se nos rompió la casa. Siento que perdí todo”, expresó Herrera en testimonios recogidos por medios.
Expertos en geología fueron enfáticos: este desastre no fue imprevisible. Un geólogo de YPF detectó la “falla activa” del Cerro Hermitte hace 90 años, mientras que el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) alertó sobre la inestabilidad de la zona hace dos décadas.
Un informe de 2002, que cobró relevancia tras el colapso, advirtió que el suelo del barrio Sismográfica estaba “hueco” y que la urbanización descontrolada causaría el colapso de casas y servicios públicos.
“La geología y el ambiente de esta región presentan una complejidad que debe tenerse en cuenta en cualquier desarrollo urbano”, señaló un especialista en un análisis reciente sobre la inestabilidad del cerro.
Sin embargo, la expansión urbana ignoró estas señales y permitió construcciones en laderas de arcillas expansivas y terrenos geotécnicamente inadecuados, donde asentamientos ilegales proliferaron sin control. Los riesgos de habitar estos lugares son múltiples y graves.
Además de deslizamientos como el actual, la zona enfrenta amenazas constantes por inundaciones, erosión y exposición a contaminantes de la industria petrolera. “El problema es construir en la zona de inundación”, advirtió un experto en biología y urbanismo, al recordar cómo la eliminación de vegetación ribereña exacerbó las riadas en áreas ahora ocupadas por viviendas.
En Comodoro Rivadavia, hay casas en cerros, playas, cauces naturales y cerca de basurales, lo que multiplica los peligros en un contexto de cambio climático que intensifica eventos extremos.
Este incidente subraya el desafío mayor que enfrenta Comodoro Rivadavia: un crecimiento poblacional explosivo impulsado por la industria petrolera y energética, que la posiciona como uno de los centros patagónicos más pujantes del país.
Con una población que supera los 200.000 habitantes y una economía en auge, la ciudad vio un boom inmobiliario sin una planificación adecuada, que priorizó el desarrollo económico sobre la seguridad geológica.
Ante esta emergencia, el gobierno provincial declaró el estado de desastre y coordinó ayuda federal, que incluyó albergues temporales y evaluaciones técnicas. Sin embargo, vecinos afectados por el derrumbe exigen soluciones a largo plazo: relocalizaciones seguras y una reforma urbana que integre las advertencias científicas.
Mientras Comodoro Rivadavia lucha por recuperarse, el derrumbe del Cerro Hermitte sirve como un llamado urgente a repensar el modelo de crecimiento en la Patagonia, donde la naturaleza impone límites que no pueden ignorarse.