18 de marzo de 2026
SANTA CRUZ
Leguizamón insiste con su regreso formal a la UCR en medio del caos partidario
El vicegobernador reactivó su ofensiva para reafiliarse al radicalismo santacruceño pese al rechazo de la conducción. Con respaldo de dirigentes del interior, llevó el caso a la Justicia en medio de un partido atravesado por la crisis y el recambio de autoridades

La interna de la Unión Cívica Radical (UCR) de Santa Cruz viene sumando un nuevo episodio de tensión con la insistencia del vicegobernador Fabián Leguizamón en regresar al partido, en un contexto de fuerte crisis institucional tras la intempestiva renuncia de Daniel Roquel a la presidencia del Comité Provincia.
El movimiento de Leguizamón no es nuevo, pero cobró renovada intensidad luego de que la conducción partidaria ratificara su rechazo a la ficha de afiliación presentada por el vicegobernador. La negativa, que se remonta a junio de 2025, fue recientemente sostenida por autoridades del Comité Río Gallegos y del Comité Provincia en una reunión con el apoderado partidario Javier Stoessel, donde se volvió a argumentar el incumplimiento de la Carta Orgánica como principal fundamento.
Desde el sector que conduce el partido sostienen que el regreso de Leguizamón no puede darse de manera automática. Señalan que su alejamiento previo de la UCR, su participación en espacios políticos por fuera del radicalismo y sus críticas públicas al partido constituyen antecedentes que impiden una reincorporación directa sin revisión interna.
La dirigencia radical enmarca esta decisión en la necesidad de “ordenar la casa” y avanzar en una renovación partidaria que fortalezca a la UCR de cara a los próximos desafíos electorales, en un escenario donde el partido arrastra años de debilitamiento político, fragmentaciones y pérdida de protagonismo en la provincia.
Sin embargo, lejos de retroceder, el vicegobernador decidió profundizar su estrategia y avanzar por la vía judicial. A inicio de semana, un grupo de dirigentes radicales alineados con su postura presentó una nota ante el Juzgado Federal con competencia electoral, a cargo del juez Claudio Vázquez, en la que cuestionan el rechazo a la afiliación y denuncian irregularidades en el proceso interno.
En el escrito, los firmantes sostienen que “no existe ningún motivo legal ni partidario” para impedir el reingreso de Leguizamón y califican la decisión de la conducción como arbitraria y discriminatoria. Además, advierten sobre una supuesta crisis de representación dentro del partido, agravada por la renuncia de autoridades y la falta de mecanismos claros para la participación de nuevos afiliados.
El planteo también solicita la intervención de la Justicia para garantizar el cumplimiento de la Carta Orgánica y el derecho a la libre afiliación, en lo que se configura como una pulseada que excede lo administrativo y se proyecta directamente sobre la disputa por el control político del radicalismo santacruceño.
El respaldo a Leguizamón proviene principalmente de dirigentes del interior provincial, con adhesiones de referentes de localidades como Gobernador Gregores, Río Turbio, 28 de Noviembre, Las Heras, Río Gallegos y El Calafate. Entre los firmantes figuran nombres como Carina Bosso, Raúl Gustavo Robles, Andrea Condori, Candela Pittacolo, Pedro Bringas, Marcela Padrón, Daniel Zuliani, Romina Bazán y Samir Zeidan, este último protagonista de recientes cruces públicos con la conducción partidaria.
Este apoyo territorial expone una fractura interna cada vez más visible entre sectores que promueven una apertura del partido, en algunos casos con mayor cercanía al oficialismo provincial que encabeza Claudio Vidal, y otros que buscan sostener una línea más autónoma y orgánica, centrada en la reconstrucción institucional del radicalismo.
La crisis se profundizó a partir de la renuncia de Daniel Roquel, quien dejó la presidencia del Comité Provincia el pasado 12 de marzo en medio de cuestionamientos internos. En su carta de dimisión, el exdirigente radical aludió a diferencias en torno a la reforma de la Carta Orgánica, falta de voluntad política para impulsar cambios y un clima interno atravesado por disputas personales por encima del debate de ideas.
Tras su salida, Leonardo Roquel asumió la conducción en un escenario complejo, con el desafío de reorganizar el partido y encauzar un proceso de renovación que, lejos de consolidarse, aparece atravesado por nuevas tensiones como la que protagoniza el vicegobernador.
En este contexto, la insistencia de Leguizamón no solo reaviva viejas diferencias, sino que también tensiona el proceso de reordenamiento interno que intenta encarar la actual conducción. La judicialización del conflicto agrega un componente de incertidumbre sobre el desenlace de la disputa, en un partido que aún busca redefinir su identidad política y su estrategia hacia 2027.
La resolución que adopte el juez Vázquez será determinante para el futuro inmediato de la UCR santacruceña, ya que no solo definirá la situación personal del vicegobernador, sino que también sentará un precedente sobre los límites de la conducción partidaria y el alcance de los derechos de afiliación en medio de una crisis que sigue abierta.