Con maqueta en mano, una diputada rionegrina cruzó la reforma de Glaciares y pidió “honestidad intelectual”
Adriana Serquis, del bloque de Unión por la Patria, llevó al recinto una representación en relieve de la cordillera para explicar su rechazo a los cambios en la ley. Cuestionó la base científica del proyecto y advirtió sobre riesgos en la protección de reservas hídricas clave
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En medio de un debate técnico y cargado de tensión política, la diputada nacional Adriana Serquis eligió una puesta en escena poco habitual para fundamentar su voto: desplegó una maqueta de la cordillera en plena sesión para graficar lo que —según planteó— está en juego con la modificación de la Ley de Glaciares.
La intervención no pasó desapercibida. Con el modelo en sus manos, la legisladora buscó mostrar que muchos de los cuerpos de hielo protegidos por la normativa no son visibles a simple vista, pero cumplen un rol clave en el equilibrio hídrico. “Ese puntito que no se ve”, insistió, aludiendo a la mínima superficie que ocupan los glaciares en el mapa, pero que —según explicó— abastecen cuencas de las que dependen millones de personas.
El eje de su exposición apuntó a cuestionar la base técnica de la reforma. Serquis sostuvo que los criterios propuestos para redefinir qué áreas deben ser protegidas introducen un concepto —la “relevancia hídrica”— que, a su entender, carece de precisión científica y abre la puerta a interpretaciones dispares según cada jurisdicción.
En esa línea, advirtió sobre el riesgo de fragmentar criterios en un esquema federal donde las provincias puedan aplicar definiciones distintas sobre un mismo sistema natural. “¿Cuál es la relevancia de una masa de hielo que hoy no se ve pero que en 20 o 30 años puede ser clave?”, planteó durante su intervención.
La diputada también puso el foco en el impacto del cambio climático. Citó estudios que muestran retrocesos significativos en la masa glaciar y remarcó que esas geoformas no solo aportan agua, sino que cumplen funciones de regulación, reteniendo precipitaciones y amortiguando extremos hídricos. En ese marco, cuestionó que se habiliten actividades en zonas que podrían adquirir mayor importancia en el futuro.
Otro de los puntos más críticos fue el uso de datos que, según denunció, no cuentan con suficiente respaldo científico. Mencionó ejemplos de cifras utilizadas en el debate —como el porcentaje de aporte glaciar en determinadas cuencas— y afirmó que no se le pudo precisar su origen metodológico cuando lo consultó en comisión.
El tramo final de su discurso tuvo un tono más político. Serquis pidió a sus pares “estudiar lo que van a votar” y reclamó incorporar todas las voces, incluyendo a comunidades locales y pueblos originarios que —según sostuvo— no fueron debidamente escuchados en el proceso.
Su intervención también reavivó la discusión sobre el rol de los organismos científicos. La legisladora defendió la tarea de instituciones como el sistema público de ciencia y tecnología y cuestionó su desfinanciamiento, al señalar que cuentan con capacidad técnica para aportar al monitoreo y la gestión de los glaciares sin necesidad de modificar la ley.
El perfil de Serquis no es ajeno a ese debate. Con formación en física y trayectoria en el ámbito científico —fue titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica e investigadora del CONICET—, su exposición combinó argumentos técnicos con un recurso visual que buscó simplificar una discusión compleja.