La Tecla Patagonia
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De esta manera, el país superó a México, que había liderado el ranking en 2024 con 379 huevos per cápita, y se afianzó en el primer puesto a nivel global.
El crecimiento fue notable: el consumo subió de 363 huevos por persona en 2024 a los actuales 398, lo que representa un incremento de 35 unidades anuales por habitante.
En paralelo, la producción nacional también marcó un récord al pasar de 17.433 millones de huevos en 2024 a casi 19.000 millones en 2025, según datos de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA).
Sin embargo, este liderazgo en consumo se produce en medio de un creciente debate sobre la necesidad de implementar un etiquetado específico en los huevos.
Organizaciones de consumidores y sectores de la salud pública impulsan la incorporación de información clara y frontal sobre aspectos nutricionales, método de producción (jaula, libre de jaula o orgánico), bienestar animal y trazabilidad.
Por su parte, la industria avícola argumenta que el huevo es un alimento natural, económico y de alto valor proteico, y que un etiquetado excesivo podría encarecer el producto y generar confusión innecesaria entre los consumidores.
El debate cobra fuerza en un contexto donde el huevo se consolidó como una de las proteínas más accesibles y consumidas en el país, especialmente en hogares de ingresos medios y bajos.
Los expertos del sector destacan sus beneficios para todas las etapas de la vida por su contenido en proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales, pero advierten que cualquier regulación debe equilibrar información útil sin afectar la competitividad del producto.
Por ahora, no hay una definición oficial sobre cambios en el etiquetado, pero el tema ya genera reuniones entre la industria, el Ministerio de Salud y entidades de defensa del consumidor. Mientras tanto, los argentinos siguen eligiendo al huevo como un alimento básico y cotidiano, manteniendo al país en lo más alto del ranking mundial de consumo.