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Domingo, 16 agosto 2026
Argentina
16 de agosto de 2026
INFORME ESPECIAL
Por Ignacio González

CALF y EE.UU, un conflicto importado

La disputa comenzó por los acuerdos de la cooperativa neuquina con Huawei y terminó involucrando a la Embajada de Estados Unidos, Cancillería, el Congreso y a la Legislatura neuquina. Con denuncias por presiones y posibles restricciones de visas, lo que comenzó como una inversión terminó desencadenando un problema geopolítico

CALF y EE.UU, un conflicto importado
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Hay conflictos que empiezan con una decisión comercial y terminan bastante lejos del lugar donde comenzaron. Lo que está pasando con CALF es uno de ellos. El origen de todo fue un acuerdo entre una cooperativa neuquina y la empresa china Huawei para avanzar en infraestructura tecnológica y derivó en un cruce con la Embajada de Estados Unidos que puso sobre la mesa cuestiones mucho más grandes como lo son la seguridad de datos, soberanía, inversiones y, sobre todas las cosas, la disputa tecnológica entre Washington y Beijing.

La génesis del conflicto se remonta a abril, cuando CALF comenzó a avanzar junto a Huawei en distintos proyectos vinculados con la modernización de su infraestructura. Entre estos aparecen una red eléctrica inteligente llamada “Smart Grid”, conectividad de fibra óptica de alta capacidad y un centro de datos Tier III dentro del Polo Tecnológico de Neuquén.

El vínculo no se dió de un día para el otro. En abril, representantes de la cooperativa de luz más grande de Latinoamérica viajaron a Shenzhen para avanzar en una alianza estratégica con el gigante tecnológico chino. La comitiva estuvo encabezada por el presidente de la entidad, Marcelo Severini, y la gerenta de Finanzas y Energías Renovables, Florencia Quiroga. Para CALF, se trataba de una relación comercial destinada a incorporar tecnología y ampliar servicios. Para Estados Unidos, el vínculo con una empresa china en una zona considerada estratégica como Vaca Muerta empezó a ser observado desde otro punto de vista.

El primer contacto formal por parte de las autoridades estadounidenses se hizo el 12 de julio. El agregado de Asuntos Económicos de la Embajada, Andrew Dilts, se comunicó con el gerente de Tecnologías de la Información y Comunicación de CALF, Sergio Fernández Novoa, para darle sus objeciones a la expansión del equipamiento chino. Según relató el propio directivo, en esos intercambios también aparecieron referencias a posibles restricciones sobre las visas de integrantes de la conducción de la cooperativa.

Al momento en que La Tecla Patagonia quiso contactarse con el presidente de la cooperativa, solo obtuvo respuestas mediante comunicados de prensa y no tuvo oportunidad de realizar repreguntas sobre distintos temas.

Sin embargo, cuando la denuncia tomó dimensión pública con Carlos Quintriqueo, vicepresidente segundo de CALF, hablando de una presión directa de la Embajada para que la cooperativa revisará sus acuerdos con Huawei en distintos medios, este dirigente aceptó hablar con la revista y cuestionó además la falta de reacción del Gobierno nacional. 

“A Cancillería le hemos pedido la intervención para que, ya que no nos contestan, por lo menos pida explicaciones. Pero solamente tomó la recepción del escrito”, le dijo Quintriqueo a La Tecla Patagonia.

"La indiferencia está clara con la política exterior que tiene Milei, donde hay un acto de entrega y de sometimiento con Estados Unidos. Parece que Estados Unidos tiene la libertad de hacer lo que quiere en un país extranjero. No nos asombra que Cancillería no haya intervenido automáticamente", cuestionó el dirigente.

El planteo de la cooperativa patagónica tuvo además un argumento más fuerte: la cooperativa no trabaja con un único proveedor tecnológico. Su infraestructura es multiproveedor e incluye servidores de la estadounidense Hewlett Packard Enterprise, sistemas APC y Eaton, equipos ABB y routers MikroTik, además de componentes de Huawei. La cooperativa sostiene que las decisiones de compra se toman de acuerdo con criterios técnicos, económicos y financieros, independientemente del país de origen de la compañía.

También remarcaron que otras empresas argentinas de telecomunicaciones y energía utilizan tecnología de Huawei sin haber recibido, al menos públicamente, advertencias similares por parte de Washington. Para CALF, si existe una objeción concreta vinculada con la seguridad de las redes o de los datos, debe ser presentada por los canales institucionales correspondientes y con información que pueda ser evaluada.

La discusión escaló cuando el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, confirmó que los mensajes enviados a un directivo de CALF reflejaban la política oficial de su país. El diplomático planteó que la presencia de tecnología china en infraestructura estratégica constituye un asunto de seguridad y vinculó esa preocupación con la expansión de Vaca Muerta.

Ahí aparece una de las claves para entender por qué un acuerdo comercial de una cooperativa neuquina terminó adquiriendo una dimensión geopolítica. CALF no solamente distribuye electricidad. También viene ampliando sus redes de fibra óptica, sus servicios tecnológicos y su infraestructura energética en una provincia cuya actividad económica está siendo transformada por el crecimiento de Vaca Muerta.

Para Estados Unidos, la seguridad de las redes que acompañarán ese crecimiento tiene una importancia estratégica. Para CALF, en cambio, la cuestión pasa por encontrar tecnología que cumpla con los requisitos técnicos y que pueda ser adquirida en condiciones convenientes para sus usuarios.

Quintriqueo fue duro al respecto. “Los acuerdos siguen porque es una cuestión comercial. La cooperativa busca precio y calidad, y hasta ahora Huawei ofrece la mejor propuesta en ambos aspectos”, como le dijo al medio.

La situación también tuvo su capítulo en la Legislatura neuquina. Allí se debatieron proyectos vinculados con las comunicaciones de la Embajada y el vínculo entre CALF y Huawei. Una iniciativa impulsada por la diputada del MPN Cielubi Obreque buscaba expresar preocupación por las advertencias recibidas y pedir precisiones sobre si se trataba de una posición oficial de Estados Unidos. El proyecto no consiguió tratamiento sobre tablas y pasó a comisión. El debate dejó expuestas distintas posiciones: mientras algunos legisladores cuestionaron la intervención estadounidense, otros plantearon la necesidad de analizar los riesgos asociados al uso de tecnología china.

El caso también llegó al Congreso de la Nación. Autoridades de CALF expusieron ante una comisión de la Cámara de Diputados y plantearon allí la necesidad de defender la autonomía de la cooperativa y conocer cuáles son concretamente las objeciones estadounidenses. El objetivo fue trasladar la discusión al ámbito institucional nacional, en paralelo con los pedidos realizados a Cancillería.

Mientras tanto, la Embajada comenzó a ofrecer una salida institucional al conflicto. Lamelas invitó a las autoridades de CALF a mantener una reunión para conversar sobre seguridad de datos, infraestructura y las necesidades que tendrá la cooperativa a partir de la expansión de sus servicios en Vaca Muerta.

El encuentro finalmente se concretó en Buenos Aires. La reunión permitió bajar el tono del enfrentamiento inicial y abrir una instancia de diálogo, aunque no significó que CALF cambiara su posición respecto de Huawei.

De todas maneras, después del encuentro, fuentes de la cooperativa aseguraron a La Tecla Patagonia que la política de compras seguirá siendo la misma: “Vamos a seguir trabajando con los que nos den mejores precios y calidad, no vamos a cambiar la política de compra. La reunión sirvió para clarificar y se les pidió que traigan inversiones con financiamiento”.

La frase marca un punto importante de la discusión. CALF no cerró la puerta a conversar con Estados Unidos ni a evaluar alternativas. Tampoco está dispuesta a reemplazar proveedores simplemente por su nacionalidad. La cooperativa sostiene que cualquier propuesta deberá competir en el terreno en el que, según su propia conducción, se toman las decisiones: precio, calidad, financiamiento y condiciones técnicas.

En ese sentido, la reunión también abrió una posibilidad que hasta entonces no estaba sobre la mesa de manera tan explícita: que empresas u organismos estadounidenses sean quienes lleven a cabo el total desarrollo tecnológico de CALF mediante inversiones, equipamiento o financiamiento.

Lamelas ya había planteado algo parecido durante la última Amcham Forum Energy. La misión que se puso Estados Unidos de acompañar la expansión de la cooperativa en Vaca Muerta. 

En paralelo, Huawei salió a responder los cuestionamientos del embajador estadounidense y negó las acusaciones vinculadas con la seguridad de sus productos. La empresa defendió sus estándares de ciberseguridad, su trayectoria en Argentina y su presencia en distintos sectores de la economía nacional.

Así, lo que comenzó alrededor de una fibra óptica, un sistema de red inteligente y un centro de datos terminó convertido en una pequeña expresión local de una disputa global. Estados Unidos busca limitar la expansión de Huawei en sectores considerados estratégicos, mientras China mantiene una fuerte presencia comercial en infraestructura tecnológica y energética.

Y Neuquén quedó en el medio. No solamente por CALF, sino porque Vaca Muerta convirtió a la provincia en un punto de interés para inversiones, empresas energéticas y, ahora también, para quienes buscan participar del desarrollo de la infraestructura tecnológica que acompañará ese crecimiento.

El conflicto, por ahora, tuvo un giro hacia el diálogo. Las denuncias iniciales sobre presiones y visas dieron paso a una reunión formal, Estados Unidos ofreció explorar alternativas y CALF aceptó escuchar, pero no por eso patear el tablero en cuestión de días.

Las posiciones de todos los actores ya quedaron planteadas. Washington mantiene sus dudas sobre el acuerdo con Huawei y la seguridad de su infraestructura; CALF defiende su autonomía y exige fundamentos técnicos; y Cancillería, pese a haber recibido los pedidos de la cooperativa, no asumió públicamente un rol central en la disputa y todo indica que dará luz verde a los aprietes norteamericanos por sobre cualquier empresa que quiera hacer algún negocio con el país que, históricamente, viene presidiendo el Partido Comunista.

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