En el mundo del cine no es extraño que un rol icónico convierta a un artista en estrella mundial de la noche a la mañana. Sin embargo, detrás de ese éxito masivo a veces se esconde una profunda insatisfacción: varios protagonistas de películas taquilleras han admitido con el tiempo que detestaron el personaje, el rodaje o incluso la franquicia completa que les dio fama.
Aunque hoy Robert Pattinson es reconocido por trabajos como The Lighthouse (2019), The Batman (2022) y La Odisea (2026), para millones de personas seguirá siendo Edward Cullen. El actor ha contado en varias ocasiones que nunca fue fan del personaje e incluso criticó aspectos de la película de 2008.
Por su parte, George Clooney lamentó haber protagonizado Batman y Robin (1997) y llegó a decir que casi destruyó la franquicia.
La diva Halle Berry aceptó personalmente el Razzie por Catwoman (2004) e ironizó sobre lo malo del proyecto.
El intérprete Ryan Reynolds hizo un personaje de ciencia ficción. Tiempo después confesó que detestó Linterna Verde (2011) y la ha criticado durante años.
Alec Guinness, que odiaba su papel de Obi-Wan Kenobi en Star Wars y consideraba que los diálogos eran una basura.
Asimismo, el galán Zac Efron, estuvo arrepentido de High School Musical y de la imagen de ídolo adolescente que le dejó ese trabajo que realizó por años.
Channing Tatum, que confesó haber odiado G.I. Joe: El origen de Cobra (2009) y haber sido obligado a hacerla.
Jessica Alba, que detestó Los Cuatro Fantásticos (2005) por las indicaciones del director durante el rodaje.
Estos casos ilustran la paradoja de quienes deben su carrera a un papel o una saga que, con el tiempo, terminaron repudiando.