6 de septiembre de 2026
NEUQUEN
La encrucijada actual: Radiografía del MPN
Gabriel Álamo está a días de asumir la conducción del Movimiento Popular Neuquino. Desde el MAPO, Rodolfo Laffitte cuestiona la falta de competencia y reclama una mayor democratización interna. Jorge Sobisch, quien volvió a intervenir públicamente después de varios años, advirtió sobre el riesgo de que el partido se convierta en una “colectora” del Gobierno provincial. Tres miradas sobre un MPN que busca reconstruirse

El Movimiento Popular Neuquino se prepara para una nueva etapa. El próximo 9 de septiembre, Gabriel Álamo asumirá formalmente la presidencia del partido después de que la lista Celeste y Blanca quedara como única propuesta para conducir la estructura partidaria.
La interna, entonces, terminó antes de comenzar. Pero la ausencia de competencia dejó abierta una discusión mucho más profunda sobre el presente y el futuro del histórico partido provincial.
Para Álamo, el proceso debe leerse como una instancia de unidad y reconstrucción. En diálogo con La Tecla Patagonia, el futuro presidente del MPN sostuvo que la lista que encabezó busca trasladar al partido el trabajo que sus dirigentes vienen realizando desde la Legislatura. “Lo que nosotros reflejamos en la lista es materializar políticamente lo que hacemos institucionalmente en estos años de gestión”, explicó. Como jefe del bloque de diputados, reivindicó el acompañamiento al Gobierno provincial y sostuvo que desde allí “acompañamos y garantizamos gobernabilidad”.
La nueva conducción pretende ahora llevar esa lógica al territorio. Álamo destacó la conformación de 22 seccionales y anticipó que comenzará un recorrido por las distintas localidades. La intención será recuperar presencia tanto donde el partido conserva representantes como en aquellas localidades donde perdió estructura.
Pero si hay una definición que marca la nueva etapa es la relación con Rolando Figueroa. Álamo no duda en ratificar el acompañamiento a una eventual reelección del gobernador, pese a que Figueroa rompió con el MPN después de la interna de 2023 y hoy conduce su propio espacio. “Vamos a acompañar la reelección de Rolo porque es compañero del partido”, afirmó.
Para el dirigente, esa cercanía no implica que el MPN deba resignar su identidad. Por el contrario, sostiene que el partido tiene que recuperar su perfil provincialista y defender la autonomía de Neuquén. “Tenemos que armar un gran frente para defender los intereses de la provincia”, planteó. En esa reconstrucción, Álamo también mira más allá del próximo turno electoral: anticipó que hay dirigentes que ya trabajan con la mirada puesta en 2031 y dijo: “Yo creo que mi misión es seguir en este camino que siguió Sapag”.
El dirigente reivindica además el aporte histórico del MPN al desarrollo neuquino y utiliza a Vaca Muerta como uno de los principales ejemplos. “Mucho de lo que sucede hoy en la provincia es base hecha por el MPN”, afirmó, para luego remarcar que “Vaca Muerta es una base creada por nuestro partido, del que también Rolando fue y es parte”. Con ese diagnóstico, Álamo plantea una conducción que busca recuperar al partido desde la estructura existente, recomponer el territorio y mantener una relación de acompañamiento con el actual gobernador.
Pero esa idea de unidad no es compartida por todos los sectores internos. Rodolfo Laffitte, referente del MAPO, una corriente de opinión interna del partido, también habló con La Tecla Patagonia y cuestionó que el proceso pueda ser presentado como una verdadera unidad. Su crítica comienza incluso antes de la elección de autoridades. Considera que el MPN no tuvo una discusión profunda sobre lo que le ocurrió en los últimos años y advierte que las bases y militancia llegaron al proceso de renovación partidaria desmotivadas y, también sostuvo, “algunas estaban temerosas por lo que les podía suceder por ser empleados públicos”.
Uno de sus principales cuestionamientos está dirigido a las reglas de competencia. Laffitte considera excesivo el requisito de reunir el 10% de los avales para poder participar de la renovación de autoridades y lo contrapone con las exigencias para constituir un partido político provincial. “Esto de seguir exigiendo un 10% de avales para presentarse a la renovación de autoridades partidarias no tiene mucho sentido”, sostuvo. También cuestionó que una minoría necesite alcanzar el 25% de los votos para acceder a la distribución de cargos y resumió su posición con una definición contundente: “Es una locura”.
En su lectura, esas condiciones no fueron modificadas de la Carta Orgánica partidaria pese a los reclamos que desde el MAPO realizaron durante años. Laffitte recuerda especialmente el antecedente de 2023, cuando Figueroa intentó competir dentro del MPN y terminó rompiendo con el partido. “No hubo autocrítica, entonces las condiciones no estaban dadas”, afirmó.
Por eso tampoco acepta que la lista encabezada por Álamo sea definida simplemente como una lista de unidad. “Porque es un discurso para la opinión pública, y no es la realidad interna del MPN”, cuestionó. Según Laffitte, si realmente hubiera existido una búsqueda amplia de unidad, las distintas corrientes deberían haber sido convocadas. “Si hubiera sido una lista de unidad, alguien hubiera hablado con nosotros. Y ninguno habló con nosotros, ni con otros grupos”, aseguró.
También cuestiona la composición de la lista única, integrada en buena medida por funcionarios y dirigentes con estructura institucional y territorial, lo que, según su lectura, generó una competencia desigual frente a los sectores que no cuentan con esa estructura.
El dato de los avales aparece nuevamente como una muestra de esa diferencia. El espacio que terminó conduciendo el partido reunió algo más de 9.000 adhesiones, mientras que el MAPO consiguió alrededor de 5.000. “Con esos 5.000 podríamos haber armado un partido provincial. Pero no es nuestra voluntad eso”, aclaró Laffitte. Su apuesta, sostiene, sigue siendo fortalecer al MPN desde adentro.
Su diagnóstico sobre el presente del partido es todavía más amplio. Recuerda que en 2003 el MPN tenía alrededor de 120.000 afiliados y representaba cerca del 35% del padrón provincial. Hoy conserva unos 88.000, pero perdió buena parte del peso político que supo tener. Para Laffitte, ese retroceso está vinculado con años de decisiones partidarias que priorizaron proyectos personales y con la falta de respuestas a los reclamos de las distintas corrientes internas.
Por eso, su objetivo no es abandonar el partido sino reconstruirlo desde sus bases. “Nosotros pretendemos que el MPN siga por mucho tiempo más, que se reinvente nuevamente, que se aggiorne a estos tiempos”, sostuvo. También reivindicó el aporte de los dirigentes históricos y advirtió que la renovación no debería significar simplemente desplazar a quienes tienen experiencia. “Lo viejo no es malo. O sea, lo viejo es la voz de la experiencia”, planteó.
Para Laffitte, la discusión tampoco debería reducirse a una cuestión generacional. Considera que los equipos deben combinar experiencia y nuevas generaciones y cuestiona que la lista única pueda ser presentada como una verdadera renovación. Su conclusión es que el partido necesita recuperar sus raíces y volver a movilizar a sus afiliados. “Estamos trabajando porque realmente el MPN vuelva a resurgir en serio. No en el discurso”, sintetizó.
En medio de esa discusión apareció nuevamente Jorge Sobisch. El exgobernador fue quien abrió públicamente este nuevo momento a partir de una carta difundida en sus redes sociales, en la que cuestionó el proceso que terminó con Álamo como presidente del partido. La Tecla Patagonia intentó contactarlo para ampliar sus declaraciones, pero no pudo hablar con él.
Sobisch calificó el proceso como una “elección interna opaca” y cuestionó las condiciones para poder competir. Para el exgobernador, “solamente podían participar los dueños del poder” en las internas.
Pero Sobisch fue todavía más lejos. No se limitó a cuestionar las reglas electorales, sino que puso bajo sospecha el acuerdo que terminó con una única lista. “¿Hubo un acuerdo? ¿Cuál fue la transacción? ¿Qué recibió cada uno a cambio?”, planteó. La advertencia que siguió apunta directamente al vínculo entre la nueva conducción y Figueroa: “No sea cosa que dentro de poco nos enteremos de que el MPN terminó convertido en una colectora del gobierno”.
El exgobernador, además, anunció que volverá a recorrer la provincia para participar de la discusión. “Voy a volver a recorrer la provincia”, afirmó en su documento. Su regreso apunta a abrir una discusión sobre el futuro del espacio y recuperar presencia territorial después de varios años alejado de la primera línea partidaria.
La discusiones por el futuro del MPN seguirá sumando miradas y opiniones desde quienes integran uno de los partidos más longevos y más ganadores de latinoamérica. El momento bisagra que vendrá en esta sucesión de eventos políticos: las elecciones del 2027.