La Tecla Patagonia
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Las crecidas del Paraná y otros cursos del Litoral, asociadas al fenómeno del Súper Niño, no solo obligaron a evacuar a cientos de personas: también empujaron a la fauna silvestre hacia barrios, costaneras y patios. Serpientes (yararás y cascabeles), yacarés, carpinchos, corzuelas, guazunchos y tatúes aparecen en sectores poblados de Corrientes y Misiones, donde los centros de rescate registran un aumento marcado de ingresos.
En la costanera de la capital correntina, Policía y Prefectura rescataron en los últimos días dos guazunchos, un tatú mulita que llegó nadando a la altura de Pellegrini, una serpiente de cascabel y una pollona azul herida en un ala. El Centro de Conservación Aguará, en Corrientes, tiene más de cien animales en rehabilitación, entre ellos 53 crías de comadrejas huérfanas, además de monos, ciervos y aves. Los especialistas explican que muchos llegan exhaustos y estresados después de ser arrastrados por la corriente.
El caso más grave ocurrió en Goya: un adolescente de 15 años fue mordido por una cascabel mientras participaba del arreo de ganado desde las islas. Quedó internado en terapia intensiva con fallas orgánicas por el veneno. En Misiones también aumentaron los reportes de animales desorientados y de pichones por nidos destruidos por lluvias y granizo.
Las autoridades reiteran la recomendación básica: no acercarse, no tocar ni alimentar a ningún animal silvestre, aunque parezca inofensivo, y avisar a Policía o equipos especializados. El riesgo de mordeduras sube entre quienes viven cerca de los ríos y caminan descalzos o con ojotas. También piden llevar a los perros con correa para evitar que ataquen a la fauna autóctona.
El desborde de los ríos sigue desplazando especies que buscan tierra firme. Mientras el agua no baje, el Litoral convive con un riesgo doble: el de las inundaciones y el de la fauna que llega con ellas.