28 de octubre de 2026
NUEVOS MERCADOS
Bolivia habilitó la importación de gas y abre una oportunidad para Vaca Muerta
La caída de la producción boliviana obligó al país vecino a habilitar nuevas alternativas para abastecer su mercado interno. El cambio de escenario abre oportunidades para el gas argentino, tanto para cubrir la demanda de Bolivia como para ampliar las exportaciones hacia Brasil

Bolivia autorizó la importación de gas natural y gas natural licuado (GNL) en medio de las dificultades para cubrir su demanda interna. La decisión marca un cambio en el escenario energético regional y abre nuevas posibilidades para Vaca Muerta, que busca consolidarse como proveedor de gas para los mercados de Sudamérica.
La medida fue establecida mediante el Decreto Supremo 5755 y permite que empresas públicas, privadas y particulares importen combustible para consumo propio o generación eléctrica. Hasta ahora, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) concentraba el abastecimiento de las grandes compañías que operan en el país. Con la nueva normativa, otros actores podrán buscar proveedores en el exterior.
El cambio representa una oportunidad para la producción argentina, que dejó de depender del gas boliviano para abastecer el norte del país tras la reversión del Gasoducto Norte. Desde septiembre de 2024, la Argentina dejó de importar ese recurso luego de casi dos décadas y comenzó a cubrir la demanda con producción propia.
En paralelo, la infraestructura que antes se utilizaba para recibir gas boliviano empezó a ganar protagonismo como corredor para transportar producción argentina hacia Brasil. Los primeros envíos ya se realizaron a través de las redes de transporte que conectan la Cuenca Neuquina con el sistema boliviano y permiten continuar hacia el mercado brasileño.
La nueva regulación podría abrir alternativas comerciales adicionales, aunque la posibilidad de que Vaca Muerta abastezca directamente a compradores bolivianos dependerá de los contratos, los precios y la capacidad de transporte disponible. El decreto establece que los importadores deberán declarar los volúmenes, la calidad y el precio del gas, y prohíbe revender o transferir a terceros el combustible ingresado para consumo propio o generación eléctrica.
Además, la norma fija prioridades para el uso de los gasoductos cuando la capacidad sea limitada: primero se garantizará el abastecimiento interno de Bolivia y luego se atenderán los distintos destinos del gas importado, mientras que las exportaciones y el tránsito internacional quedarán en último lugar.