6 de noviembre de 2026
CHUBUT
¿Bandera blanca entre Torres y Biss? Qué sacaron en limpio del encuentro cara a cara
Ignacio Torres y Damián Biss se reunieron para bajar la confrontación entre Provincia y Municipio. Desde ambos entornos reconocen que la relación es tensa y con altibajos. El tiempo de definición electoral profundiza los enojos

El gobernador Ignacio Torres y el intendente de Rawson, Damián Biss se reunieron y acordaron separar la gestión de la pelea política. Desde ambos entornos reconocieron a La Tecla Patagonia que el vínculo "es problemático y con altibajos".
El miércoles por la tarde, Ignacio Torres y Damián Biss se sentaron a la misma mesa en Rawson. Había funcionarios y empresarios. El objetivo fue claro, bajar la espuma de una confrontación que venía escalando en declaraciones públicas y amenazaba con contaminar la gestión cotidiana entre Provincia y Municipio.
Según pudo reconstruir este medio con fuentes de ambos entornos, la relación entre el gobernador y el intendente capitalino es de desconfianza, pero también de necesidad mutua. En el último encuentro se pautó un “alto al fuego”, pero estrictamente en el plano institucional. No hubo abrazos ni acuerdo político. Lo que se resolvió fue contener el conflicto para que no afecte el funcionamiento de las administraciones.
La tregua no borra las diferencias. Torres busca que Biss se comporte como parte del esquema gobernante y deje de generar ruido público. Biss, por su parte, reclamó que se frene la campaña de rumores y versiones que, según su entorno, vienen de usinas oficialistas.
Ambos coincidieron en que los vecinos de Rawson no pueden quedar atrapados en la pelea.
Lo electoral quedó afuera de la mesa. Y ahí aparece el dato más sensible. Biss no resigna sus intenciones de competir por la gobernación en 2027. Desde su entorno confirman que se analiza un armado más amplio, que no se limita al radicalismo y que tiene anclaje también en Trelew, con la figura de Federico Massoni. El exministro de Seguridad, que ya confirmó que irá por la intendencia de esa ciudad con partido propio, aparece como una pieza posible en esa construcción.
Por ahora, el acuerdo es de convivencia. Discutir cuando haya que discutir, pero sin convertir cada diferencia en una batalla pública. La pregunta es cuánto durará el alto al fuego en medio de tiempos de definición electoral.