1 de junio de 2026
ALTO VALLE
Crisis en la cosecha: prevén notorias subas de precios por falta de producción
El rendimiento frutícola del Alto Valle sufrió una de las peores retracciones de los últimos años. La cosecha cayó 14% respecto de 2025, con un fuerte impacto en la manzana, mientras los bajos stocks generan expectativas de aumentos de precios en el segundo semestre

La temporada 2026 dejó un escenario complejo para una de las principales economías regionales de Río Negro y Neuquén. Según datos oficiales del SENASA y de la Secretaría de Fruticultura rionegrina, la cosecha conjunta de peras y manzanas cerró con poco más de 856 mil toneladas, unas 140 mil toneladas menos que el año pasado.
La mayor caída se registró en la producción de manzanas. La cosecha apenas superó las 393 mil toneladas, lo que representa una baja del 21% respecto de 2025 y una merma superior a las 90 mil toneladas. También se redujo fuertemente la fruta destinada a la industria, con un descenso cercano al 40%, afectando especialmente la elaboración de jugos concentrados y otros productos derivados.
A la menor producción se suma un retroceso de alrededor del 35% en las exportaciones de manzana. Además, las cámaras frigoríficas de Río Negro registran los niveles de stock más bajos de la última década, un dato que refuerza las previsiones de menor oferta para los próximos meses.
En el caso de las peras, la situación es menos crítica aunque también muestra una retracción. La cosecha alcanzó unas 517 mil toneladas, cerca de un 9% menos que en la campaña anterior, lo que implica unas 50 mil toneladas menos disponibles para abastecer tanto el mercado interno como el externo.
Frente a este escenario, productores y empresas del sector observan con expectativa la evolución de los precios. La combinación de una oferta más reducida y menores existencias en frío podría impulsar valores más altos durante la segunda mitad del año, una tendencia que ya comenzó a percibirse en algunos mercados.
De esta manera, la campaña 2026 presenta una doble cara para la actividad frutícola regional. Mientras la fuerte caída de la producción genera preocupación en toda la cadena, la escasez de fruta abre la posibilidad de una mejora en la rentabilidad a través de precios más elevados. La incógnita será si ese repunte alcanza para compensar el impacto de una de las cosechas más bajas registradas en los últimos años.