6 de octubre de 2026
NEUQUEN
A río revuelto ganancia de pescadores: el PJ no lograr salir de su laberinto
El juzgado electoral anuló la sesión del 24 de septiembre que había desplazado a José “Turco” Asaad y puesto a Lucas Riquelme al frente del partido. Anahí Valdez reclama la sucesión por orden de lista. La guerra interna sigue abierta. El impacto en la previa del año electoral

El juzgado federal con competencia electoral, a cargo del juez subrogante Gustavo Villanueva, dejó sin efecto la reunión del Consejo Provincial del 24 de septiembre. En esa sesión se había suspendido de forma preventiva al presidente José “Turco” Asaad y se había designado en su lugar a Lucas Riquelme, vicepresidente segundo.
La resolución es del lunes 5 de octubre. El tribunal analizó la grabación de la sesión, que la apoderada partidaria Mariana Tranamil había compartido por Google Drive con la Secretaría Electoral que encabeza Leonardo Zaglio. El video terminó en el expediente.
La reunión había sido mixta: según el acta, siete consejeros estuvieron en la sede de calle Roca y tres se conectaron por Google Meet. El juzgado contrastó esa modalidad con la Acordada Extraordinaria 51/2020 de la Cámara Nacional Electoral, que fija las condiciones para las reuniones partidarias a distancia.
La conclusión fue lapidaria. La grabación no permite acreditar la identidad de quienes participaron de forma virtual. Del audio surge que habrían mostrado el DNI a cámara, pero en el video “no se ven las imágenes de las personas ni los DNI exhibidos”. Uno de los participantes “no es visible en ningún momento”.
Tampoco se pudo comprobar la verificación que el acta atribuye a Riquelme, quien habría constatado la presencia de diez consejeros “todos con identidad acreditada”. El acta, además, está firmada solo por seis.
Por eso el juzgado dio por incumplidos los requisitos de acreditación de identidad y de cómputo “correcto, preciso y comprobable” del quórum. Lo decidido en esa reunión “carece de validez para el tribunal”. El contenido de la sesión no se analiza.
La reunión duró veinte minutos y tenía un único punto: la situación de Asaad frente a una denuncia por violencia de género. El Consejo votó por unanimidad de los presentes la suspensión preventiva y el pase de las actuaciones al Tribunal de Disciplina. Asaad había enviado una nota en la que reclamó el debido proceso y calificó las acusaciones como “falsos, tergiversados o directamente inexistentes”.
La causa penal sigue en investigación, sin formulación de cargos, y corre por la Justicia ordinaria con independencia de lo que ocurra en el partido.
En la misma sesión, a propuesta de la consejera Juana Vázquez, el Consejo designó a Riquelme como presidente a cargo y salteó a la vicepresidenta primera, Anahí Valdez. El acta justificó la decisión en que Valdez mantuvo “una postura manifiesta con el sector minoritario”. Riquelme fue más directo en la grabación, que ahora forma parte del expediente: “No estamos para que nos metan un caballo de Troya y se adjudiquen la representación provincial”.
Con el fallo, tanto la suspensión de Asaad como la designación de Riquelme quedaron sin respaldo ante el tribunal.
Valdez había impugnado el acta al día siguiente. Alegó falta de quórum, irregularidades en la modalidad mixta, falta de notificación fehaciente a algunos consejeros y tratamiento de un tema ajeno al orden del día. Sostuvo que la desplazaron “por el hecho de ser mujer” y describió a Riquelme como un vicepresidente segundo que “pasó a presidente sin escalas”. El juzgado no resolvió su planteo en particular, pero la decisión coincide con parte de sus argumentos, sobre todo los de la modalidad virtual y el quórum.
Su reclamo de fondo se apoya en dos pilares. Es vicepresidenta primera, elegida en la interna del 15 de marzo y proclamada por la resolución 16/2026 de la Junta Electoral partidaria. Y hay un antecedente reciente: en septiembre de 2025, ante la renuncia de Darío Martínez, la Justicia electoral tomó nota del corrimiento de la vicepresidenta primera, María Elena Paladino, a la presidencia.
Del otro lado, el sector que respalda a Riquelme, y que tiene entre sus referentes a Fabricio Torrealday, expresidente del Congreso Provincial, ya dejó en claro que no está dispuesto a entregarle la conducción a Valdez.
Para sostener la designación tendrá que convocar una nueva reunión que cumpla lo que el juzgado acaba de marcar: identificación verificable de cada participante, quórum comprobable y acta firmada por los presentes. Cualquier nueva decisión va a ser revisada con la misma lupa.
En el medio queda Asaad, intendente de Vista Alegre. Figura entre los 44 afiliados que el sistema de la Justicia electoral registra como dados de baja por haber sido candidatos de otras fuerzas en 2023. Todavía no está claro si esa baja queda firme o si será apelada.
La crisis se aceleró en las últimas dos semanas.
Si esa baja queda firme, la discusión cambia de naturaleza. Ya no se trataría de un reemplazo transitorio mientras dure una suspensión, sino de la cobertura de una presidencia vacante. Ahí el orden de la lista y el precedente de Paladino pesan a favor de Valdez.
En menos de dos semanas, el PJ neuquino pasó de un presidente suspendido y un reemplazante designado a un presidente dado de baja del padrón, un reemplazante sin reconocimiento judicial y una vicepresidenta que reclama lo que considera suyo. La guerra por la sucesión recién empieza.
A río revuelto, ganancia de pescadores. En la previa de un año electoral, la pelea interna del peronismo neuquino le deja el terreno despejado a Rolando Figueroa: mientras el PJ discute quién manda, quién está afiliado y quién quedó afuera de la foto, el gobernador mira desde la orilla y fortalece su armado.
Sin conducción reconocida y con la sucesión judicializada, el justicialismo llegará golpeado a la campaña. Y esa fractura, más que un problema del partido, es una ventaja política para quien no necesita mover un dedo para verlo dividido.